Colaboraciones

 

El hombre santo

 

13 noviembre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

Hay una distinción más básica y más en consonancia con lo que es el hombre; yo los separaría en generosos y egoístas, batalladores y sensuales. El egoísmo y la magnanimidad, la sensualidad y la lucha han partido al mundo en dos bandos penetrando todas las razas, las culturas, las edades y las estructuras sociales. Al fin y al cabo, se puede ser materialmente el más pobre del mundo y el más «tonto», pero si hay generosidad y espíritu de trabajo y conquista, ahí está un hombre que tiene su centro más arriba de sí mismo, un hombre que se ha tomado la vida en serio y ha puesto su ideal a rendir, un hombre abierto. Si a este ser humano le infundimos el amor a Cristo, si le ofrecemos un ideal trascendente, si le invitamos a cultivar la vida de gracia, tenemos ya al santo.