“No hay nada tan poderoso como una persona”, es el mensaje que
quiere acercar a todos nosotros la Memoria de Cáritas Española
2019, presentada ayer en Madrid. Un mensaje que asocia a cada
individuo con la fuerza y la facultad del hacer, pero que
desde Cáritas no tendría ningún sentido si cada año no
existiera el fin de lograr que quienes sufren alguna situación
de vulnerabilidad o exclusión, puedan disfrutar de una vida
mejor.
Hablamos del poder de quien acompaña, pero también
del poder que adquiere la persona acompañada, ambos luchando
de la mano por defender sus derechos, asegurar el desarrollo
de unas necesidades básicas y la participación activa en la
sociedad.
Pero no podemos hablar del “PODER DE CADA PERSONA”
sin mencionar, acto seguido, el “COMPROMISO DE CADA
PERSONA”, porque cada uno de los que formamos parte
de Cáritas damos lo mejor de nosotros cada día. Gracias a
ello, a día de hoy estamos cerca de más de 1,4 millones de
personas que lo necesitan y con un compromiso mutuo, logramos
un mundo mejor.
Destacable por encima de cualquiera, es el compromiso
generoso de los 80.995 voluntarios y voluntarias
que forman parte de Cáritas Española. Sin ninguna
duda, su esfuerzo, su apoyo y el tiempo que nos dedican, son
piezas clave para el desarrollo de nuestra labor diaria,
gracias a o cual podemos mejorar las condiciones de vida de
miles de personas. Ellas y ellos han sido protagonistas a lo
largo de la historia de Cáritas, durante la crisis sanitaria –
aún muy cercana– y no menos durante la recientemente vivida
Semana de Caridad… Hoy, nuevamente nuestros voluntarios y
voluntarias serán protagonistas de la acción de nuestra
entidad a través de las experiencias de Sergi y Elena que
compartimos.
El compromiso de cada voluntario
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“Viví la Semana de Caridad de forma extraña debido a la
distancia física entre las personas; no podernos abrazar,
celebrar sin fiesta…Sentía un clima de lejanía y tristeza,
pero en eso encontré la razón por la que hacerme más
cercano aún a los otros; porque con distancia de dos
metros y mascarillas, hay alguien que sigue necesitando que le
ofrezca mi mano. Esta temporada vivida ha hecho darme cuenta de que no
podemos prescindir de las otras personas y todos nos
necesitamos para seguir avanzando en la vida. Ahora más que
nunca tengo que estar atento de lo que pasa a mi alrededor
para ofrecer mi tiempo, mis manos y mis habilidades para lo
que haga falta, y a la vez transmitir mi pensamiento para que
otras personas también colaboren. Porque hay mucha gente que
necesita hablar, alimentarse…sentirse acompañado y querido y
todos tenemos cosas para ofrecer.
Soy parte de Cáritas Joven de Girona y para mí, ser
voluntario es darse libre y altruistamente, con todo, para
acompañar a las otras personas. Es estar muy atento a todo
aquel que nos encontremos y que necesita nuestra ayuda para
darle nuestra mano y así compartir todo aquello que
podamos ofrecerle. Ser voluntario me ofrece la
oportunidad de vivir en primera persona los valores humanos
tan necesarios en nuestro mundo como la responsabilidad, la
solidaridad, la empatía, la generosidad, la justicia…”
Sergi, 26 años, Cáritas Girona.
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«Encontré Cáritas y en seguida supe que quería comenzar a
ayudar a los demás. Hace unos meses hice el curso de
introducción al voluntariado junto a otro grupo de chicas y
chicos y fue durante la pandemia cuando comencé a colaborar
con Cáritas; no dude ni un segundo en empezar con esta tarea.
En este tiempo ha aumentado mucho la demanda de alimentos y
ayudas económicas y he aportado mi ayuda atendiendo llamadas
de personas necesitadas. De esta experiencia he aprendido que todos somos
iguales y que no debería haber distinciones entre
personas. A través de las decenas de veces que levanto el
teléfono a lo largo del día, siento que soy parte del
compromiso de Cáritas por fomentar la igualdad de
oportunidades, sin importar la raza, el sexo o la religión de
la persona”.
Elena, 27 años, Cáritas Mallorca.
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