Diócesis

 

“Pareciera como si San Francisco hubiera entrado en el templo”, la emoción al escuchar el “Cántico de las criaturas”

 

Lleno total en la iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles en Valencia en el recital “Cantando a Francisco”. El Centro de Espiritualidad Franciscana clausura el VIII centenario de la célebre obra de San Francisco de Asís

 

 

 

23/12/25 | Marta Santín


 

 

 

Valencia vivió una jornada histórica de fe, música y fraternidad con el acto de clausura del VIII Centenario del "Cántico de las Criaturas", la célebre obra de San Francisco de Asís que este 2025 cumple 800 años desde su composición en 1225, considerada una de las primeras piezas de la literatura italiana y un himno que sigue inspirando a creyentes y no creyentes en todo el mundo.

 

 

 

  1. 800 años de la obra de San Francisco de Asís
  2. Oración, emoción y comunión espiritual
  3. El piano como hilo conductor
  4. "Pareciera como si San Francisco estuviera aquí mismo"
  5. Canciones guiadas por Assisi Producciones
  6. Centro de Espiritualidad Franciscana de Valencia
  7. Fray Sebastián, de 96 años

 

 

 


Clausura del Centenario del Cántico de las Criaturas.

 

 

 

La obra, compuesta por San Francisco de Asis, tras una profunda experiencia espiritual mientras estaba en el Monasterio de San Damián, rezuma gratitud por la creación —como el sol, la luna, el agua o la tierra— y ha sido interpretada a lo largo de los siglos como un canto de alabanza a Dios y de hermandad con todas las criaturas.

 

800 años de la obra de San Francisco de Asís

El ambiente fue sobrecogedor. Se respiraba emoción y recogimiento. El Centro de Espiritualidad Franciscana de Valencia clausuró el VIII Centenario del "Cántico de las Criaturas" con el recital emotivo "Cantando a Francisco" que reunió a fieles y amantes de la espiritualidad franciscana, destacando la vigencia del mensaje de San Francisco de Asís en el mundo contemporáneo.

Este cierre marcó el broche de oro a un ciclo de celebraciones que han tenido lugar en toda Europa para conmemorar los 800 años de la obra más conocida del santo de Asís.

Los franciscanos han subrayado que este año jubilar no se limita a recordar una obra literaria, sino que busca reavivar el espíritu de conversión y fraternidad que San Francisco promovió con su vida y sus escritos. En su visión, el Cántico es n llamado a amar y proteger la creación como un don de Dios y a renovar el compromiso humanitario hacia el prójimo.

 

Oración, emoción y comunión espiritual

La iglesia del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia se llenó por completo el pasado 15 de diciembre para asistir al recital “Cantando con Francisco”, un acto que logró algo poco habitual: convertir el templo en un espacio de oración compartida, emoción contenida y profunda comunión espiritual.

Según informa Archivalencia, el recital fue concebido como un diálogo continuo entre la palabra y la música. A lo largo de una hora, se fueron intercalando la lectura del Cántico de las Criaturas con canciones interpretadas por integrantes del grupo Assisi Producciones, en una puesta en escena sobria y profundamente evocadora.

 

El piano como hilo conductor

El templo permaneció casi en penumbra. En el presbiterio, una pantalla gigante proyectaba los versos del Cántico y las letras de las canciones, permitiendo que los asistentes no fueran meros espectadores, sino parte activa del recital. Muchos acompañaron las interpretaciones en voz baja, otros cerraban los ojos; todos compartían un mismo clima de silencio interior.

El piano, presente durante todo el acto, actuó como hilo conductor, sosteniendo un recorrido musical que fue creciendo en intensidad emocional hasta desembocar en una larga ovación final, espontánea y sentida, dedicada a los intérpretes.

 

"Pareciera como si San Francisco estuviera aquí mismo"

Al término del encuentro, el hermano guardián de la comunidad franciscana, fray José Luis Coll, puso palabras a lo que muchos habían sentido durante el recital. “Pareciera como si San Francisco hubiera entrado por algún lugar del templo y estuviera aquí mismo disfrutando con nosotros, e incluso diciéndonos ‘más y más’…”, señaló, reflejando el clima de alegría serena y oración profunda que se mantuvo durante toda la velada.

El recorrido comenzó con el inicio del propio Cántico de las Criaturas, leído al unísono por todos los presentes:

“Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son la alabanza, la gloria, el honor y toda bendición…”

A partir de ahí, la música fue tomando la palabra.

 

Canciones guiadas por Assisi Producciones

Las canciones, guiadas por Assisi Producciones, fueron coreadas por los asistentes en estribillos que resonaron con fuerza en el interior del templo:

“Entre la niebla haz aparecer tu luz, que tu viento la disperse y aparezca tu inmensidad”,
“Laudato sii, o mio Signore”,
“En mi noche tú serás mi luz. Tu cruz, mi sendero, tu amor verdadero”,
o “Desde abajo y desde cerca, te encarnas en Nazaret, y en las cosas más pequeñas, nos invitas a creer”.

Cada canto parecía actualizar el mensaje del santo de Asís, conectándolo con las inquietudes del presente y con una espiritualidad sencilla, encarnada y profundamente humana.

 

Centro de Espiritualidad Franciscana de Valencia

Este evento no solo puso fin al ciclo conmemorativo en Valencia, sino que también se inscribe en un amplio programa de celebraciones internacionales que desde enero de este año han tenido lugar en ciudades como Asís y Roma, en el marco de la celebración mundial por los 800 años del Cántico de las Criaturas.

De este modo, el Centro de Espiritualidad Franciscana de Valencia clausuraba el VIII Centenario del Cántico de las Criaturas, una conmemoración que ha sido trabajada a lo largo del último año en 38 sesiones quincenales, con una notable participación de asistentes. Las sesiones fueron impartidas por fray Sebastián López Talavera y por el propio fray José Luis Coll.

 

Fray Sebastián, de 96 años

Precisamente fray Sebastián, que a sus 96 años introdujo el recital, recordó las dificultades físicas y espirituales que atravesaba San Francisco cuando compuso el Cántico, subrayando que nació no desde la comodidad, sino desde el sufrimiento, como una invitación radical a la alabanza y a la confianza en Dios.

En el momento final, fray José Luis Coll retomó el último verso del Cántico:

“Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servidle con gran humildad”,

para enlazarlo con el mensaje actual del papa Francisco, recordando el llamamiento a cuidar de la Madre Tierra, siguiendo el ejemplo del poverello de Asís.

El silencio que siguió a sus palabras confirmó que, durante una hora, San Francisco había estado presente. Y muchos salieron del templo con la sensación de haber participado en algo más que un recital: una experiencia viva de fe, belleza y fraternidad.