Vaticano

 

Primera misa de Gallo de León XIV “Para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre”

 

El Papa pide “al menos un día de paz” en su primera Navidad como Pontífice

 

 

 

25/12/25 | M. S.


 

 

 

En la noche de este 24 de diciembre, víspera de Navidad, el Papa León XIV presidió su primera Misa de Gallo como Sumo Pontífice en la Basílica de San Pedro, marcando un momento histórico en su pontificado con una homilía centrada en la presencia de Cristo entre los hombres y el clamor por la paz mundial.

 

 

 

  1. Una liturgia cargada de simbolismo
  2. Dignidad infinita de cada persona
  3. Clamor por la paz en un mundo atormentado
  4. La primera Navidad de paz
  5. Agenda del Papa para Navidad y fin de año
  6. Cierra el año con una nueva Carta Apostólica
  7. Formación permanente de los sacerdotes

 

 

 


La develación de la imagen del Niño Jesús
en la Basílica de San Pedro
(@Vatican Media).

 

 

 

Al comenzar la celebración de la solemnidad de la Natividad del Señor, el Santo Padre invitó a los fieles a contemplar cómo “vive entre nosotros quien da su vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación. No hay tiniebla que esta estrella no ilumine, porque en su luz toda la humanidad ve la aurora de una existencia nueva y eterna”, frase que se convirtió en el eje de su mensaje navideño durante esta liturgia inaugural.

 

Una liturgia cargada de simbolismo

La Misa de Gallo, celebrada en la majestuosa Basílica de San Pedro con la participación de miles de fieles, empezó con la proclamación de pasajes bíblicos que anunciaban el nacimiento del Salvador, seguida de la tradicional Kalenda, el anuncio de la Navidad que rememora la espera de la salvación.

El Papa develó una imagen del Niño Jesús acompañado por un grupo de niños provenientes de distintas partes del mundo —entre ellos Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania— en un gesto que simbolizó la universalidad de la Iglesia y la diversidad de los pueblos congregados en torno al misterio del nacimiento de Cristo.

En su homilía, León XIV subrayó que "Dios se ha hecho hombre no solo para ser contemplado desde la altura, sino para ser encontrado en la cercanía del corazón humano" recordando que la omnipotencia de Dios resplandece en la humildad y fragilidad del Hijo recién nacido.

 

Dignidad infinita de cada persona

El Papa reflexionó sobre la elocuencia del llanto del frágil niño nacido en Belén y que trae la Salvación, a quien podemos encontrar mirando en la cercanía, ya que Dios se hizo hombre para librarnos de la esclavitud del pecado.

Advirtió también que “sí, mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona. Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud”.

 

Clamor por la paz en un mundo atormentado

Junto a la reflexión teológica sobre el misterio de la Encarnación, el Papa volvió a reiterar uno de los temas fundamentales de su magisterio: la paz. En su habitual comparecencia ante los medios en Castel Gandolfo, el Papa respondió a las preguntas de los periodistas a la salida de Villa Barberini.

León XIV había pedido a las personas de buena voluntad que, “al menos en la fiesta del nacimiento del Salvador, se viviera un día de paz”, una paz “desarmada y desarmante” que brota del corazón de Cristo y que se traduce en gestos concretos de reconciliación entre los pueblos.

 

La primera Navidad de paz

La celebración de la Misa de Gallo es apenas el inicio de los eventos litúrgicos que marcarán la primera Navidad del Papa León XIV. En su tarjeta de deseos navideños, el Pontífice recordó que “la Navidad del Señor es la Navidad de la Paz”, frase que toma del Sermón 26 de san León Magno y que resume su anhelo para esta solemnidad: que el misterio de Cristo naciente inspire a toda la humanidad a acoger la paz como camino fundamental de convivencia y fraternidad.

 

Agenda del Papa para Navidad y fin de año

La agenda del Pontífice para estos días está intensamente marcada por celebraciones litúrgicas y actos públicos de fe:

 

  • 25 de diciembre: El Papa celebrará la Misa del día en la Basílica de San Pedro a las 10:00 horas, seguida de la tradicional bendición “Urbi et Orbi” desde la Logia central de la Basílica a las 12:00 horas.
  • 26 de diciembre, solemnidad de San Esteban, primer mártir de la Iglesia: León XIV recitará la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro, al igual que lo hará el domingo 28 de diciembre.
  • 31 de diciembre: El Pontífice clausurará el año 2025 con la audiencia general y, por la tarde a las 17:00 horas, celebrará las Primeras Vísperas de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, seguidas del Te Deum en acción de gracias por el año transcurrido.
  • Asimismo, la agenda de enero contempla actos propios de la liturgia del tiempo de Navidad e iniciativas para comenzar el Año Nuevo con un énfasis en la paz y la fraternidad entre los pueblos, continuando así el mensaje central de su pontificado en estos primeros meses de su servicio pastoral.

 

Cierra el año con una nueva Carta Apostólica

Para concluir el año 2025, el Papa León XIV ha publicado una nueva carta apostólica titulada Una fidelidad que genera futuro, con motivo del LX aniversario de los decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis.

En este documento, el Pontífice invita a los presbíteros de todo el mundo a redescubrir la identidad y la función del ministerio sacerdotal en un contexto contemporáneo, iluminado por las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Subraya que la fidelidad a Cristo y a su misión es un don que genera futuro, y que esa fidelidad se traduce en servicio, fraternidad, humildad y apertura a la misión evangelizadora en medio de los desafíos actuales.

 

Formación permanente de los sacerdotes

La carta profundiza en la necesidad de una formación permanente de los sacerdotes, abarcando dimensiones humanas, espirituales, intelectuales y pastorales, para que puedan servir con mayor eficacia y alegría al Pueblo de Dios. Además, recalca la importancia de vivir una fidelidad que no se limite a la memoria del pasado, sino que sea impulso creativo para afrontar los retos presentes y abrir caminos de esperanza para las generaciones venideras.

Finalmente, León XIV anima a todos los presbíteros a custodiar la belleza del ministerio ordenado, anunciando sin miedo la Palabra de Dios y fomentando estilos pastorales que encarnen la sinodalidad, la fraternidad y la comunión eclesial, pilares para una Iglesia renovada y en salida.

Con esta carta apostólica, el Pontífice cierra el año 2025 reafirmando su compromiso con una Iglesia que mira hacia el futuro sin perder de vista las raíces profundas de su fe y misión.