Católicos
Tras pasar un año en Alemania y otro estudiando en la Complutense, decidió dejarlo todo para entrar como prenovicio en la orden fundada por San Agustín
27/12/25 | Javier Arias
Tras pasar un año en Alemania y otro estudiando en la Complutense, decidió dejarlo todo para entrar como prenovicio en la orden fundada por San Agustín
- Un año de estudio en Ratisbona y en la Complutense de Madrid
- Inquietud vocacional desde los 15 años
- La elección de un Papa agustino
- ‘Apadrinó’ al cardenal Prevost durante los días previos al cónclave
- El día a día como prenovicio agustino
- Cuatro ingresos en dos años
Javier Castejón.
En estos tiempos en los que la vida religiosa y sacerdotal mengua por la falta de respuesta, aún hay jóvenes que siguen respondiendo a la llamada de Dios. Es el caso de Javier Castejón, que ha ingresado como prenovicio agustino.
Vivió su infancia y adolescencia en Medina del Campo, y tanto él como sus hermanos fueron educados en la fe en casa, y estudiaron en colegios de Fomento “donde asentamos unas sólidas bases de fe y valores católicos y donde la presencia del Opus Dei supuso una gran ayuda”, explica Javier a Religión Confidencial.
Un año de estudio en Ratisbona y en la Complutense de Madrid
Tras hacer la selectividad, se marchó a Alemania, a vivir un año en Ratisbona. Volvió a España en 2023, y comenzó con el grado en Ciencia y Tecnología de los alimentos en la Universidad Complutense de Madrid, hasta este año 2025, en que dejó sus estudios civiles para empezar a cursar filosofía en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso.
Inquietud vocacional desde los 15 años
La historia de su vocación comenzó cuando, a los 15 años, empezó a resonar en su interior la inquietud de la llamada al sacerdocio, “aunque lo guardaba en secreto por miedo y por confusión”, reconoce Javier. Confiesa que en este proceso tuvo “muchos altos y bajos, días que lo tenía muy claro y días que me auto engañaba diciendo que eso no era lo mío”.
El año que permaneció en Alemania estudiando fue una de las veces en “que más claro lo tenía. Pero, aun así, decidí empezar con una carrera para probar esa vida universitaria que no me podía saltar según decía la gente a mi alrededor”.
Decidió dar el paso de ir a la Complutense, pero señala que “no fue el mejor ambiente para mantener una sólida relación con el Señor, y en primero de carrera estuve bastante desconectado”. Tras ese primer año, “decidí, como diría San Josemaría, recomenzar mi relación con Dios, y fue estando con la Hospitalidad de Madrid en Lourdes donde lo vi más claro que nunca y decidí dar el paso adelante”.
La elección de un Papa agustino
Desde el primer momento, “ya sabía que mi llamada era a la vida religiosa, centrada en la vida en comunidad, en una buena formación y con un aspecto tanto misionero”, relata Javier.
Entonces comenzó un proceso de búsqueda entre las órdenes mendicantes. Aunque al principio descartó la idea de ingresar en los Agustinos, sin embargo, a raíz de la elección del Papa León XIV se propuso conocer un poco más ese carisma. En este viaje espiritual, descubrió que “ese carisma de “una sola alma y un solo corazón en Dios” fue el que me enamoró y en cuestión de meses entré de prenovicio con los agustinos”.
En todo momento ha contado con el apoyo de su familia para seguir adelante con su vocación religiosa, aunque “de primeras lo acogieron con un poco de miedo y les costó asimilarlo, pero luego me han estado ayudando en todo mi proceso de discernimiento”.
La respuesta general de amigos y familiares “ha sido de una inmensa alegría y de apoyo”.
‘Apadrinó’ al cardenal Prevost durante los días previos al cónclave
La elección de Robert Francis Prevost como Papa jugó un papel importante en su decisión de dar el paso hacia la vida consagrada.
Javier Castejón cuenta a RC que, durante los días previos al Cónclave, participó en el sorteo promocionado en redes sociales de ‘apadrinar a un cardenal’ para rezar por él. “Pues dio la casualidad que me tocó el actual Papa, y ya a partir de ahí es cuando empecé a conocer mejor a los agustinos”. Esta casualidad, unida a que nació el día de San Agustín, hizo que su interés por la Orden aumentase considerablemente.
El día a día como prenovicio agustino
Desde que ingresó como prenovicio en la comunidad agustina en Madrid, relata que el día a día es “bastante tranquilo”. Tienen misa todos los días, y rezan en comunidad laudes, vísperas. El resto del día lo dedica a ir a clase, estudiar, dar catequesis y ayudar en donde sea necesario.”
En el prenoviciado se pretende un primer contacto con la vida en comunidad, por eso se intenta aprovechar esos momentos de rezos, comidas y demás con mis hermanos”, cuenta a RC.
Sobre el proceso para convertirse en agustino, explica que consiste en pasar dos años de prenoviciado donde “uno puede estudiar la Filosofía como en mi caso”. Luego, viene un año de noviciado, donde se toma el hábito y se estudian las constituciones y la regla de San Agustín. Una vez se hacen los votos simples, viene el profesorio, en el que se estudia teología. “Ya después de todo ese proceso se hacen los votos solemnes, cuando ya se es agustino definitivamente y ahí uno puede continuar con el estudio y ordenarse sacerdote”, explica Javier Castejón.
Cuatro ingresos en dos años
En el prenoviciado agustino, este año solo ha entrado él pero el año pasado hicieron lo propio tres prenovicios. Y “esperemos que el año que viene sean más”.
Javier Castejón confiesa que la elección de un Papa agustino ha despertado un mayor interés por la orden a la que pertenece León XIV, de la que llegó a ser prior general en 2001. Asegura que “la gente está muy interesada en conocernos y en acercarse a nuestro carisma. La elección del Papa ha sido la mejor campaña de marketing que podía haber hecho la orden”.