Diócesis
Los 10 mensajes más relevantes de León XIV a los presbíteros madrileños con motivo de Convivium, a quienes anima a “ser otro Cristo”
10/02/26 | M. S.
El Papa León XIV ha dirigido una carta profundamente pastoral, exigente y llena de afecto a los sacerdotes de la diócesis de Madrid con motivo de la Asamblea Presbiteral Convivium, en la que traza un retrato claro y contracultural del sacerdote que necesita hoy la Iglesia y, de modo particular, la capital de España.
Mensaje del Papa en la Asamblea sacerdotal Convivium
de Madrid.
León XIV se dirige a los presbíteros madrileños con un tono cercano y paterno, agradeciendo desde el inicio una entrega que muchas veces se vive en silencio y en medio del cansancio.
"Ser otro Cristo"
En su carta, el Papa traza con hondura espiritual y realismo pastoral las claves del sacerdocio en el contexto actual: una vida configurada con Cristo, sostenida por la Eucaristía, anclada en la Tradición viva de la Iglesia y expresada en una caridad pastoral marcada por el don sincero de sí.
Frente al riesgo del activismo, la polarización y la secularización creciente, el Pontífice propone volver al núcleo más auténtico del ministerio: ser alter Christus. (otro Cristo). Madrid —explica— no necesita sacerdotes definidos por la presión de los resultados, sino hombres de oración, fraternidad y sacramentos, capaces de vivir “en el mundo, pero sin ser del mundo”, de acompañar búsquedas sinceras, especialmente entre los jóvenes, y de resistir juntos al individualismo.
Los 10 mensajes clave de León XIV a los sacerdotes de Madrid
Religión Confidencial ha extraído diez mensajes con fuerza que dirige el Papa a los presbíteros madrileños:
El perfil del sacerdote que necesita Madrid
“"Se va perfilando así qué tipo de sacerdotes necesita Madrid —y la Iglesia entera— en este tiempo. Ciertamente no hombres definidos por la multiplicación de tareas o por la presión de los resultados, sino varones configurados con Cristo, capaces de sostener su ministerio desde una relación viva con Él, nutrida por la Eucaristía y expresada en una caridad pastoral marcada por el don sincero de sí. No se trata de inventar modelos nuevos ni de redefinir la identidad que hemos recibido, sino de volver a proponer, con renovada intensidad, el sacerdocio en su núcleo más auténtico -ser alter Christus—, dejando que sea Él quien configure nuestra vida, unifique nuestro corazón y dé forma a un ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio concreto a las personas que nos han sido confiadas.”Una vida visible que remite a Dios
“El sacerdote no vive para exhibirse, pero tampoco para esconderse… Toda su vida está llamada a remitir a Dios y a acompañar el paso hacia el Misterio, sin usurpar su lugar”.Estando en el mundo sin ser del mundo
“También el sacerdote se vive así, estando en el mundo, pero sin ser del mundo (cf. Jn 17,14). En este cruce se sitúan el celibato, la pobreza y la obediencia; no como negación de la vida, sino como la forma concreta que permite al sacerdote pertenecer enteramente a Dios sin dejar de caminar entre los hombres”.Gratitud por un ministerio silencioso y fiel
“Sé que muchas veces este ministerio se desarrolla en medio del cansancio, de situaciones complejas y de una entrega silenciosa de la que sólo Dios es testigo”.Discernir lo que Dios ya está obrando
“Educar la mirada y ejercitarnos en el discernimiento, de modo que podamos percibir con mayor claridad lo que Dios ya está obrando… en medio de nuestras comunidades”.Advertencia ante la secularización y la polarización
“Constatamos procesos avanzados de secularización, una creciente polarización… la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada, banalizada o relegada al ámbito de lo irrelevante”.La pérdida de referencias comunes
“A ello se suma un cambio cultural profundo… la progresiva desaparición de referencias comunes… muchos presupuestos… han dejado de ser evidentes”.Una esperanza nueva, especialmente entre los jóvenes
“En el corazón de no pocas personas, especialmente de los jóvenes, se abre hoy una inquietud nueva… no es momento de repliegue ni de resignación, sino de presencia fiel”.La fraternidad presbiteral como antídoto
“Como la experiencia concreta de saberse en casa responsables unos de otros… Hijos míos, nadie debería sentirse expuesto o solo en el ejercicio del ministerio: ¡resistid juntos al individualismo que empobrece el corazón y debilita la misión!”.Sacramentos, Eucaristía y santidad sacerdotal
“En los sacramentos, la gracia se revela como la fuerza más real y eficaz del ministerio sacerdotal… Sed adoradores, hombres de profunda oración… ¡Sed santos!”.
Se puede leer íntegramente la carta en este enlace.