Diócesis

 

Curas escépticos con Convivium declaran: “Ha sido espectacular, muy positivo y mucha ilusión”

 

Algunos sacerdotes se han abierto en canal en las conversaciones en el Espíritu. Preocupa la soledad, el individualismo y ayudar al "cura quemado"

 

 

 

11/02/26 | Marta Santín


 

 

 

La Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, celebrada los días 9 y 10 de febrero en el Auditorio Pablo VI de Madrid, ha dejado un sabor inesperadamente bueno entre el clero madrileño. Y eso que no todos llegaron con entusiasmo. Más bien al contrario. Muchos acudieron con escepticismo y por obediencia a su arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, que los convocó. Sin embargo, han salido sorprendidos.

 

 

 

  1. "Impresionante, espectacular"
  2. Conversaciones en el Espíritu
  3. "El cura quemado"
  4. Diálogo sincero y enriquecedor
  5. Trabajar en equipo y no en despachos
  6. Vestidos de curas
  7. La catedral se lleno de sacerdotes

 

 

 


Sacerdotes en la Clausura de Convivium.

 

 

 

"Impresionante, espectacular"

Más del 90% del presbiterio madrileño —más de 1.300 sacerdotes— respondió a la llamada. Una cifra que impresiona. “Los curas tenemos muchas cosas que hacer, estábamos saturados y nos convocaban a un encuentro. Pues no íbamos dando botes precisamente. Pero tengo que decirte que ha sido impresionante, espectacular”, confiesa a Religión Confidencial un sacerdote del norte de Madrid que reconoce que fue “escéptico” hasta el último momento.

Ya en las reuniones preparatorias, en grupos reducidos, se percibía que algo distinto estaba pasando. “Daban esperanza”, asegura.

 

 

 

 

 

 

Conversaciones en el Espíritu

Una de las claves, además de unos días de profunda fraternidad, según relatan varios de los consultados, no estuvo solo en las ponencias ni en la organización—que califican de “diez”— sino en algo más profundo: las llamadas “conversaciones en el Espíritu”. Grupos pequeños, de diez o doce sacerdotes, donde cada uno hablaba sobre un tema propuesto y desde su experiencia personal. Y ahí, cuentan, “más de uno se abrió en canal”.

Por ejemplo cuenta este sacerdote que un cura más joven transmitió su testimonio de como en un momento determinado se rompió. Pidió ayuda al arzobispado, la recibió y, tras un proceso de recuperación, volvió a su ministerio con renovada gratitud. “Fue muy valiente al contarlo”, señala. Ese ejemplo puso rostro a una preocupación que se repitió en muchos grupos: la del “cura quemado”.

 

"El cura quemado"

El sacerdote que se quema no es solo por el peso pastoral, sino por la acumulación de tareas que poco tienen que ver con su misión principal. “Cambiar la caldera, arreglar el techo… Cuando lo importante es acompañar personas”, lamenta este sacerdote consultado por RC. Algunos propusieron incluso que el arzobispado cuente con una especie de gestoría o servicio técnico que alivie esa carga administrativa y de obras. “Ojalá nos ayudaran más en esas tareas”, apuntan.

Porque, aunque se habló del desgaste, también se subrayó que “hay más curas entregados que quemados”. Y los entregados llegan a casa “hechos unos zorros”. Escuchan problemas de todo tipo, acompañan heridas profundas y cargan con el dolor ajeno. “Necesitamos ámbitos donde poder desahogarnos y que nos cuiden”, reclama.

 

 

 

 

 

 

Diálogo sincero y enriquecedor

Y es que, en esas sesiones se habló sin filtros. De la soledad, del cansancio, de la falta de acompañamiento, del peso de la gestión diaria. “Se transmitieron preocupaciones y emociones muy reales. No fue cumplir el expediente”, explica otro sacerdote del sur de Madrid. En su grupo, la mitad apenas se conocían, pero eso no impidió un diálogo “sincero y enriquecedor”.

Uno de los debates recurrentes giró en torno al individualismo y el clericalismo. “Ha habido casi obsesión con esos dos asuntos”, comenta el sacerdote del sur que llegó completamente escéptico a Convivium. "Lo sabía hasta Juan Carlos Merino, Vicario del Clero, y al final le he dado la enhorabuena y las gracias", comenta a RC. “Convivium ha sido sorprendente por lo positivo. Hemos respondido todos”.

Respecto al individualismo del que se habló, este sacerdote consultado por RC sostiene que puede venir de la soledad —curas que viven solos y acaban aislándose— o de quienes “van a lo suyo”. Frente a eso, se planteó la necesidad de una pastoral de conjunto diocesana, con líneas comunes, pero adaptable a la realidad de cada parroquia.

 

Trabajar en equipo y no en despachos

La pastoral juvenil fue otro ejemplo. “No puede ser un proyecto hecho en un despacho para que los demás lo implementen”, subraya uno de los participantes. La idea es trabajar más en red, sumar esfuerzos y evitar compartimentos estancos.

Durante estos dos días se organizaron también focus groups con exposiciones breves de quince minutos y turno de preguntas posterior. Los temas eran variados: acompañamiento, pastoral juvenil, identidad sacerdotal, trabajo en equipo.

El origen de Convivium, según explican, está en conversaciones previas de Cobo con sacerdotes jóvenes que admitían no conocer al resto del presbiterio. Esa desconexión preocupaba. De ahí la apuesta por un encuentro masivo, pero con espacios pequeños de diálogo real.

 

Vestidos de curas

Otro detalle que ha llamado la atención fue la imagen: la gran mayoría de los sacerdotes acudieron con clériman, algo que hace años era impensable en un encuentro interno de este tipo. Para algunos, es signo de que la identidad sacerdotal está hoy “más asentada” y de que la polarización que marcó etapas anteriores está “más amortiguada”.

También se constató un cambio de estilo en el perfil del sacerdote. “Antes el cura que se estilaba era el muy volcado en lo social; ahora el que se estila es el que ayuda a la gente en sus heridas”, dice el cura del norte de Madrid. Se habló mucho de la intimidad con Dios como raíz de todo y de vida interior.

Las dos ponencias, la del cardenal François-Xavier Bustillo y la del obispo Luis Marín de San Martín, fueron de gran altura. Pero si algo impactó especialmente fue la carta enviada por el Papa a los sacerdotes de Madrid. “Eso nos tocó mucho”, confiesan.

 

La catedral se lleno de sacerdotes

En la misa del lunes en la catedral de la Almudena se vivió otra imagen poco habitual. “Nunca ha habido tantos curas en la catedral como ayer”, afirma un sacerdote del centro de Madrid. El arzobispo había pedido que todos acudieran, lo que hizo que en algunas parroquias los fieles se quedaran sin su misa habitual.

La sensación compartida es de haber vivido algo inédito. “Una convivencia o asamblea insólita, la primera vez que se hace así y muy bien organizada”, resume este sacerdote.

Por poner un pero, este sacerdote reconoce que echó en falta “algo más de profundidad entre tanta emotividad”. Señala también que ahora toca concretar lo hablado. “Se han dicho cosas importantes, pero habrá que ver cómo aterrizan”.

Ahora queda el paso más difícil: que la ilusión no se diluya. Pero, al menos durante dos días, más de 1.300 curas madrileños comprobaron que no están solos. Y para muchos, solo eso ya ha sido “espectacular”.