Diócesis
Estas son las siete ex monjas cismáticas de Belorado que el jueves 12 de marzo serán desahuciadas
Tras casi dos años de enfrentamientos con la Iglesia y procesos judiciales, el conflicto culmina con la orden judicial de desalojo del monasterio y una comunidad reducida que busca reubicarse
09/03/26 | Marta Santín, X
El próximo jueves 12 de marzo de 2026, a las 9:30 horas, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca ejecutará el desahucio del monasterio de Santa Clara de Belorado (Burgos). Allí permanecen actualmente siete de las religiosas que protagonizaron uno de los conflictos más insólitos de la Iglesia española en las últimas décadas: el llamado ;cisma de las clarisas de Belorado, iniciado el 13 de mayo de 2024 con un "manifiesto católico" en el que anunciaban su ruptura con la Iglesia católica.
- Las siete ex monjas que permanecen en Belorado
- El origen del cisma: el manifiesto del 13 de mayo de 2024
- María Amparo, la primera monja en salir del convento
- Excomunión y ruptura con la Iglesia
- Un conflicto religioso convertido en batalla judicial
- La búsqueda de un nuevo convento
- Campaña de financiación para su nueva etapa
- El final de una crisis que ha sacudido a la Iglesia española
Sor Paloma, Sor Berit, Sor Sión, padre Gilberti,
Sor Isabel, Sor Israel, Sor Alma, Sor Belén.
Sor Miryam desdibujada porque ya ha salido del convento.
La ejecución del lanzamiento pone punto final —al menos en el plano judicial— a casi dos años de enfrentamientos con la Archidiócesis de Burgos, investigaciones canónicas, excomuniones, demandas civiles y múltiples episodios mediáticos. Durante este tiempo la comunidad se ha reducido, algunas religiosas se han retractado y otras han mantenido su postura de ruptura.
Religión Confidencial ha ido informando puntualmente y con exclusivas de todo este proceso en este tiempo de triste conflicto.
Según el comunicado difundido por su jefe de prensa, Francisco Canals, las religiosas afrontan ahora una nueva etapa marcada por la búsqueda de un lugar donde continuar su vida comunitaria, mientras sostienen campañas de apoyo y recaudación de fondos.
Las siete ex monjas que permanecen en Belorado
A las puertas del desalojo, las religiosas que siguen en el monasterio y que se han mantenido hasta el final en el conflicto son:
- Sor Isabel (La ex abadesa, Laura García de Viedma)
Sor Paloma (Susana Varo)
Sor Berit (Mª Roser Mas)
Sor Sión (Susana Mateo)
Sor Israel (Isabel Jiménez)
Sor Belén (Ana Paz)
Sor Alma (Sandra del Río, la novicia)
Además, según su entorno, el supuesto sacerdote brasileño padre Gilberti se encarga actualmente de administrar los sacramentos y celebrar la misa para el grupo.
En los meses transcurridos desde el inicio del cisma, la comunidad original de 16 religiosas se ha reducido considerablemente, entre abandonos (la primera que abandonó el convento sin firmar el "Manifiesto Católico" Sor María Amparo y las cinco hermanas mayores que nunca lo firmaron), distanciamientos y procesos de reconciliación con la Iglesia. Dos de estas ex monjas han regresado a la comunión eclesial como laicas.
De hecho, el 18 de febrero de 2026, dos de las religiosas que habían firmado el manifiesto cismático —conocidas como sor Paz y sor Adriana— se retractaron públicamente y regresaron a la Iglesia como laicas, levantándose la excomunión que pesaba sobre ellas tras un proceso de acompañamiento espiritual.
El portavoz de prensa de las ex monjas, Francisco Canals,
junto con las ex religiosas de Belorado a su llegada al juzgado de Briviesca.
Europa Press.
El origen del cisma: el manifiesto del 13 de mayo de 2024
La crisis comenzó el 13 de mayo de 2024, cuando la comunidad de clarisas difundió una carta y un extenso documento denominado “Manifiesto Católico”, firmado por la abadesa, sor Isabel en nombre de las religiosas. En él anunciaban su decisión de abandonar la Iglesia católica y situarse bajo la tutela del falso obispo Pablo de Rojas Sánchez-Franco, un obispo excomulgado que lidera un grupo religioso ajeno a Roma.
La archidiócesis de Burgos reaccionó ese mismo día calificando la decisión como un “atentado de cisma” y recordando que el grupo con el que las religiosas pretendían vincularse no estaba en comunión con la Iglesia.
Pocos días después, el Vaticano intervino nombrando al arzobispo de Burgos, Mario Iceta, comisario pontificio de los monasterios implicados —Belorado, Orduña y Derio— con plenos poderes para gestionar la situación.
María Amparo, la primera monja en salir del convento
La primera monja que salió del convento de Belorado y que no firmó el manifiesto cismático fue sor María Amparo. Abandonó el monasterio en mayo de 2024, pocos días después de que se difundiera el manifiesto del 13 de mayo de 2024 en el que la comunidad anunciaba su ruptura con la Iglesia católica.
Llevaba unos 20 años viviendo en el convento de Belorado cuando decidió marcharse. En declaraciones y rueda de prensa posterior, explicó que tomó esa decisión porque no estaba de acuerdo con seguir al excomulgado Pablo de Rojas, que iba a convertirse en la autoridad religiosa del grupo.
En entrevistas posteriores afirmó que salió del convento para “no pertenecer a esa secta”, en referencia al grupo religioso al que se estaban adhiriendo las monjas cismáticas.
Además, su testimonio ha sido importante para entender cómo comenzó el conflicto. Según declaró, un pequeño grupo de religiosas preparó el cisma en secreto, y muchas hermanas no sabían lo que iba a ocurrir hasta que se anunció públicamente.
Tras abandonar Belorado, fue acogida en otro convento de clarisas, en Vitoria, donde continuó su vida religiosa dentro de la Iglesia católica.
Excomunión y ruptura con la Iglesia
Durante el verano de 2024 el conflicto se agravó. Las religiosas se negaron a comparecer ante el Tribunal Eclesiástico de Burgos, que investigaba el presunto delito de cisma previsto en el derecho canónico.
La negativa desembocó en la excomunión de las monjas implicadas, la pena más grave prevista por la Iglesia, que supone la exclusión de la comunión eclesial y la imposibilidad de recibir los sacramentos.
A partir de ese momento, la disputa pasó también al terreno civil, con demandas cruzadas sobre la titularidad y el uso del monasterio.
Laura García de Viedma, ex abadesa
del convento de Belorado (Burgos).
Un conflicto religioso convertido en batalla judicial
El enfrentamiento derivó en una compleja batalla judicial sobre la propiedad del monasterio y el derecho de las religiosas a permanecer en él tras romper con la Iglesia.
La archidiócesis sostuvo que el monasterio pertenece a la orden y, por tanto, las ex religiosas no podían continuar ocupándolo tras separarse de la Iglesia. Las monjas, por su parte, defendieron que podían seguir viviendo allí.
El litigio desembocó en la decisión del Tribunal de Briviesca, que finalmente ordenó el desalojo del inmueble. Tras varios aplazamientos y recursos, la ejecución se fijó definitivamente para el 12 de marzo de 2026 a las 9:30 horas.
La búsqueda de un nuevo convento
Ante el desalojo inminente, las ex religiosas han puesto en marcha varias iniciativas para encontrar un lugar donde continuar su vida comunitaria.
Según su jefe de prensa, han recibido más de treinta propuestas de alojamiento a través de la campaña Queremosunconvento.com, que incluyen desde fincas rústicas y casonas hasta conventos abandonados o espacios en zonas despobladas de España.
Las ofertas proceden de Bilbao, Teruel, País Vasco, Cataluña, Galicia, Castilla y León, Valencia y Andalucía, entre otros lugares.
Sin embargo, muchas de esas propuestas —según su entorno— no reúnen condiciones de habitabilidad o requieren reformas que las monjas no pueden afrontar por falta de recursos.
También han recibido ofrecimientos desde Francia, Bélgica, Portugal y Nueva York, que contemplan la posibilidad de trasladarse al extranjero y continuar allí su vida comunitaria.
“Si somos tan malas en España, debemos considerar la opción de marcharnos al extranjero”, afirman las religiosas en uno de sus comunicados.
Rueda de prensa de las ex monjas de Belorado.
(Imagen de archivo).
Campaña de financiación para su nueva etapa
A pocos días del desahucio, la comunidad también ha lanzado una campaña de crowdfunding titulada “Salvemos a las Monjas”, con el objetivo de recaudar fondos para afrontar los gastos de traslado, reformas y reorganización de la comunidad.
La iniciativa busca canalizar las muestras de apoyo recibidas durante los meses de conflicto.
En su comunicado, las religiosas aseguran que están viviendo una situación “límite”, marcada por una exposición mediática sin precedentes y por el sufrimiento provocado por el proceso judicial.
El final de una crisis que ha sacudido a la Iglesia española
El desahucio del monasterio de Belorado simboliza el final de uno de los episodios más mediáticos y singulares de la Iglesia en España en los últimos años.
Lo que comenzó como un manifiesto doctrinal contra la Iglesia católica en mayo de 2024 se convirtió rápidamente en un conflicto religioso, jurídico y mediático que ha durado casi dos años. Sin embargo, a pesar de este conflicto, la clausura en España no está muerta.
El jueves, cuando la comisión judicial ejecute el lanzamiento, se cerrará el capítulo del monasterio de Belorado. Para las siete exreligiosas que permanecen en el convento, sin embargo, comenzará una nueva etapa marcada por la incertidumbre sobre dónde podrán continuar su vida comunitaria.