Opinión
20/05/2026
Necesito consagrar los Obispos que me dé la gana
Pedro María Reyes
El cardenal Víctor Manuel Fernández,
prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe,
con el padre Davide Pagliarani, superior de la FSSPX.

Al menos, de esa manera simplificada podríamos resumir el razonamiento del superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), la organización fundada por Mons. Lefebvre.
Para poner en contexto, digamos que en Argentina la FSSPX tiene una presencia de cierta relevancia, especialmente en la diócesis de San Miguel y en La Reja (diócesis de Moreno), donde tiene uno de sus cinco seminarios en el mundo, el único de lengua española, y en varias ciudades del Cuyo: Mendoza, San Rafael, San Luis, entre otras.
Tiene escuelas y capillas, organiza catequesis y convoca una peregrinación anual al Santuario de Luján de 34 kilómetros caminando a la que van más de mil personas. En mi labor pastoral me he encontrado varias veces con personas vinculadas en mayor o menor medida a esta organización o simplemente simpatizantes. También he conocido sacerdotes que se ordenaron para la FSSPX y posteriormente se incardinaron en diócesis.
Y como saben todos los que siguen la actualidad eclesial, la FSSPX ha anunciado consagraciones episcopales para el próximo 1 de julio, presentando una situación que recuerda mucho a la de junio de 1988, cuando Mons. Lefebvre consagró cuatro Obispos. De ellos quedan dos, ya mayores, por lo que es previsible que si no ordenan nuevos Obispos, se extinguirían pronto.
Y ahí surge la cuestión que parecería ser respondida con el título de esta nota: ¿Es necesario que la FSSPX tenga Obispos? La respuesta que da Don Davide Pagliarani, superior general de esta institución, es que «el estado objetivo de grave necesidad en el que se encuentran las almas, la Fraternidad y la Iglesia, requiere esta decisión» de consagrar nuevos Obispos (Entrevista, 2-II-2026).
Prescindamos del análisis de la situación excepcional de la Iglesia de la que ellos obtienen la conclusión de la grave necesidad. El punto es si la grave necesidad que yo percibo, supuesta o real, da derecho a la consagración episcopal de los candidatos que yo propongo.
La consagración episcopal sin mandato del Papa conlleva la excomunión automática de los obispos consagrantes y los consagrados. En 2011 la Santa Sede emitió una nota aclaratoria de la aplicación de esta excomunión, y entre otras consideraciones, recuerda que por ley general de la Iglesia, no queda imputado por un delito quien obra en estado de necesidad. Los canonistas ponen como ejemplo de esta eximente las consagraciones episcopales que ha habido en China en el seno de la Iglesia clandestina.
De hecho, poco antes de esta nota aclaratoria se tuvo noticia de una consagración de siete obispos chinos, lo cual fue el motivo próximo de este documento. También hubo consagraciones similares en la Checoslovaquia comunista, después de muchos años de aislamiento de la Santa Sede y ante el riesgo de que los Obispos vivos fallecieran sin dejar sucesores.
Y actualmente la FSSPX alega la Nota aclaratoria de 2011 para argumentar la nulidad de la excomunión de 1988 y la legitimidad de las previstas en julio de este año.
Pero en el caso presente la necesidad que ellos supuestamente perciben no se refiere a la existencia de la Iglesia, sino a la de su institución y de su visión de la Iglesia. La Santa Sede, si lo hubiera considerado conveniente, les habría autorizado a proceder. De hecho pidieron a la Santa Sede que les permitieran consagrar Obispos y se les negó. Lo que quieren presentar como necesidad es una simple rebelión contra la autoridad eclesiástica ante una negativa que no les gustó, y lo que pretenden es dar continuidad a su rebelión con nuevos Obispos.
Y la eximente del estado de necesidad, referida a la consagración de Obispos, está prevista para garantizar el futuro de la Iglesia, no para continuar una rebelión y menos para perpetuar un cisma. El estado de necesidad no es una garantía de impunidad si uno desobedece. Y menos aún si pide una concesión y se le niega.
Pedro María Reyes