Vaticano

 

Y Montse, reclusa, abrazó y dio un beso al Papa

 

León XIV llevó un mensaje de esperanza al centro penitenciario Brians 1, donde abrazó a dos internas que recuperaron la fe entre rejas y recordó que “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”

 

 

 

10/06/26 | M. S.


 

 

 

La visita de León XIV al centro penitenciario Brians 1 de Barcelona dejó este miércoles una de las escenas más emotivas y humanas de todo su viaje apostólico a España. Entre abrazos, lágrimas y testimonios de dolor transformado en esperanza, el Papa quiso acercarse a quienes viven una de las formas más duras de exclusión social: las personas privadas de libertad. Y fue allí, en el auditorio donde cada domingo se celebra la misa para los internos, donde una reclusa llamada Montse protagonizó un gesto que resumió el espíritu del encuentro: se acercó al Pontífice y le dio un abrazo y un beso.

 

 

 

  1. Padre Jesús Bel, capellán de Brians
  2. Montse, interna barcelonesa

  3. Josefina, una historia marcada por el sufrimiento
  4. León XIV, profundamente conmovido
  5. La dirección destaca el carácter histórico de la visita papal

 

 

 


Montse, reclusa, abraza al Papa.
Foto:: Dr. G. Simon

 

 

 

Padre Jesús Bel, capellán de Brians

La visita, breve —apenas veinte minutos— pero intensa, reunió a unos setenta reclusos, además de capellanes, voluntarios de la pastoral penitenciaria y responsables del centro. El programa había reservado un lugar especial para las mujeres privadas de libertad, con el objetivo de visibilizar una realidad menos conocida dentro del sistema penitenciario. Por ello, dos internas, Montse y Josefina, ofrecieron sus testimonios ante el Santo Padre.

El primero en intervenir fue el padre Jesús Bel, capellán de Brians 1 y Brians 2. En nombre de la comunidad cristiana de ambos centros penitenciarios, agradeció la presencia de León XIV y destacó el valor simbólico de una visita que recordaba a toda la sociedad que quienes viven entre aquellos muros no han dejado de existir.

Gracias por mirarnos con ojos de misericordia. Gracias por decirle al mundo que existimos”, afirmó el sacerdote. También explicó la labor pastoral que se desarrolla en la prisión, desde el acompañamiento personal hasta las catequesis de bautismo, comunión y confirmación, pasando por la disponibilidad permanente para el sacramento de la reconciliación.

 

Montse, interna barcelonesa

Después llegaron los testimonios que terminarían emocionando al Papa y a todos los presentes.

Montse, interna barcelonesa, relató cómo la pérdida de su hijo marcó para siempre su vida. Durante años intentó acercarse a Dios sin conseguirlo. “Durante mucho tiempo, intenté creer en Dios y fracasé. En realidad, la vida no me lo permitió”, explicó. La muerte de varios seres queridos la llevó a cuestionarlo todo y a vivir sumida en el resentimiento.

Con la voz entrecortada, reconoció el daño causado a su familia: “He hecho mucho daño a mi familia”. Pero también confesó el cambio experimentado desde que recuperó la fe en prisión. “Ahora soy mejor persona gracias al don de la fe”, aseguró.

Montse relató cómo logró liberarse de años de sufrimiento y cómo una experiencia sencilla cambió su vida. Recordó que padecía un insomnio tan severo que ni la medicación ni los ingresos hospitalarios lograban aliviarlo. “Una noche, sosteniendo una cruz en la mano, logré dormir. Sé que fue Jesús quien me ayudó”, explicó.

Hoy, dijo, vive sostenida por dos esperanzas: recuperar la libertad fuera de la cárcel y reencontrarse algún día con su hijo en el Cielo.

La emoción terminó por quebrar completamente su voz cuando habló de ese deseo. León XIV se levantó entonces de su asiento y se acercó a ella. La abrazó una vez. Y después una segunda. El auditorio quedó en silencio. Más tarde, la reclusa se aproximó al Pontífice y le dio un beso en un gesto espontáneo de agradecimiento y cariño.

 

Josefina, una historia marcada por el sufrimiento

También Josefina compartió una historia marcada por el sufrimiento. Educada en la fe cristiana, confesó que el grave accidente sufrido por su hijo hizo tambalear sus convicciones religiosas.

“Le pedía explicaciones a Dios para todo”, recordó. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que no necesitaba respuestas para seguir creyendo.

“Mi hijo sobrevivió y ahora es un milagro. Y siempre creeré que fue Dios. Él siempre es Dios; de lo contrario, no sé cómo habría podido resistir”, explicó.

Josefina aseguró que, incluso dentro de la prisión, nunca se ha sentido abandonada. “Aquí en la prisión no estoy sola. Jesús me da fuerza y me da vida”, afirmó. Al concluir su intervención recibió también el abrazo del Santo Padre.

 

 

 


Josefina, reclusa, también abrazó al Papa.
Foto: Dr. G. Simon

 

 

 

León XIV, profundamente conmovido

Tras escuchar ambos testimonios, León XIV confesó sentirse profundamente conmovido. El Pontífice agradeció la acogida recibida y aseguró haber quedado “edificado” por las historias escuchadas.

En su intervención dirigió a los internos un mensaje centrado en la dignidad humana, la posibilidad de recomenzar y la misericordia de Dios.

Queridos amigos y amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”, afirmó.

El Papa recordó además que la vida cristiana no consiste en no equivocarse, sino en aprender a levantarse después de las caídas.

El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”, señaló.

León XIV insistió también en que ninguna persona pierde jamás su valor ante Dios. “Todo ser humano es digno por el mero hecho de haber sido querido, creado y amado por Dios”, afirmó. Y añadió una de las frases más celebradas del encuentro: “No existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”.

 

La dirección destaca el carácter histórico de la visita papal

La dirección de Brians destacó posteriormente el carácter histórico de la visita papal. Según responsables del centro penitenciario, se trata del acontecimiento institucional más importante acogido por la prisión desde su apertura. También subrayaron el impacto emocional que la presencia del Pontífice tuvo entre los internos y el personal penitenciario.

La secretaria técnica jurídica, Carmen Fernández, que pertenece a la dirección del Centre Penitenciari Brians 1, afirmó: "Es un jefe de Estado y es el jefe de la Iglesia Católica", ha subrayado Fernández, que ha explicado que tras más de un mes de preparativos, todos los asistentes han disfrutado de la visita, que se ha desarrollado según lo previsto y ha sido un éxito.

Cuando León XIV abandonó Brians 1 para continuar su agenda en Barcelona, dejaba tras de sí algo más que una visita protocolaria. Dejaba abrazos, lágrimas y una certeza repetida durante toda la mañana: incluso detrás de los muros de una prisión, la esperanza sigue encontrando caminos para abrirse paso.