Vaticano

 

Barcelona sorprende al mundo entero con un espectáculo histórico en la inauguración de la Torre de Jesucristo

 

El Papa bendice en la Sagrada Familia la torre más alta del mundo cristiano ante los Reyes, el Gobierno y miles de fieles, tras rezar en Montserrat y encontrarse con los más vulnerables en el Raval

 

 

 

11/06/26 | J. A.


 

 

 

Barcelona vivió este miércoles una de las jornadas más trascendentales de su historia religiosa contemporánea.

 

 

 

  1. La culminación del gran legado de Gaudí
  2. Un momento que emocionó al Pontífice
  3. Un espectáculo de canto y luces para cerrar la historia
  4. Montserrat: el Papa se encomienda a la Moreneta
  5. El Papa en el conflictivo barrio de El Raval
  6. Las preguntas del joven Renzo
  7. Alegato en favor del perdón

 

 

 


Fuegos artificiales tras la bendición de la Torre de Jesucristo
por parte del Papa León XIV.

Foto: Alberto Paredes / Europa Press

 

 

 

El papa León XIV culminó el sueño arquitectónico y espiritual de Antoni Gaudí al bendecir e inaugurar la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, el gran hito constructivo que convierte definitivamente al templo expiatorio en la iglesia más alta del mundo.

La visita del Pontífice a la capital catalana estuvo marcada por tres actos de enorme carga simbólica: la oración ante la Virgen de Montserrat en el milenario de la abadía benedictina, el encuentro con las realidades de caridad de la Archidiócesis en el barrio del Raval y, como colofón, la solemne misa en la Sagrada Familia que culminó con la inauguración del punto más elevado del templo diseñado por Gaudí.

 

La culminación del gran legado de Gaudí

Cien años después de que Barcelona despidiera a Antoni Gaudí, su obra más universal alcanzó la plenitud constructiva. Ante unas 4.000 personas congregadas en el interior de la basílica y miles más siguiendo la celebración desde el exterior, León XIV presidió la eucaristía solemne y bendijo la Torre de Jesucristo, de 172,5 metros de altura.

La ceremonia reunió a los Reyes de España, al presidente del Gobierno, al presidente de la Generalitat y a una amplia representación institucional, eclesiástica y militar.

Durante su homilía, el Papa reivindicó la dimensión evangelizadora de la obra gaudiniana. "Como arquitecto ardiente de fe, concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor", afirmó sobre el arquitecto catalán, declarado venerable por la Iglesia.

León XIV destacó también que la belleza artística sigue siendo hoy un camino privilegiado para anunciar el Evangelio. "En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización", señaló.

 

Un momento que emocionó al Pontífice

Uno de los instantes más conmovedores de la jornada tuvo lugar antes de la celebración litúrgica. Valentina, una niña de 13 años con discapacidad visual, explicó al Papa las características de la nueva Torre de Jesucristo mediante una maqueta tridimensional accesible impulsada por la ONCE.

Posteriormente, León XIV descendió a la cripta para rezar ante el Santísimo Sacramento y ante la tumba de Antoni Gaudí, cuyo proceso de beatificación continúa avanzando tras haber sido declarado venerable por el papa Francisco en abril de 2025.

 

Un espectáculo de canto y luces para cerrar la historia

Tras la misa llegó el momento más esperado. El Papa bendijo oficialmente la Torre de Jesucristo, completando el elemento central del conjunto de 18 torres concebidas por Gaudí.

 

 

 


El Papa León XIV bendiciendo la Torre de Jesús.
Foto: Alberto Paredes / Europa Press

 

 

 

La jornada concluyó con un espectacular montaje tecnológico de luz y color sobre la fachada y las torres del templo, acompañado por la Escolanía de Montserrat. El espectáculo dibujó sobre el cielo de Barcelona un homenaje visual a la visión espiritual y naturalista del arquitecto catalán, cerrando una noche que ya forma parte de la historia de la Iglesia y de la arquitectura universal.

Este broche de oro que duró diez minutos, y que en redes sociales acumula cientos de miles de reproducciones, ha logrado un nuevo hito: volver a unir a todos los católicos bajo una opinión unánime de que lo vivido ayer en Barcelona fue un hermoso y bello espectáculo que ha encandilado a creyentes y no creyentes de todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

Montserrat: el Papa se encomienda a la Moreneta

La jornada había comenzado en la Abadía de Montserrat, donde León XIV participó en los actos del milenario del monasterio benedictino. Allí fue recibido por el abad Manel Gasch y por el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xavier Gómez, además de diversas autoridades civiles, entre ellas el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Tras rezar ante el Santísimo y presidir el rezo del Rosario junto a la comunidad benedictina y miles de peregrinos, el Papa se encomendó a la Virgen de Montserrat.

"Estoy contento de poder venir a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y paz", afirmó.

León XIV evocó la historia espiritual del santuario, la sangre de los mártires vinculados a Montserrat y la tradición musical de la Escolanía, la más antigua de Europa. También recordó la Rosa de Oro entregada por Francisco a la Virgen en 2023 y animó a los fieles a dejar ante María "las corazas que han endurecido poco a poco el corazón".

La celebración concluyó con el tradicional Virolai y la veneración personal del Pontífice a la imagen de la Moreneta en el camarín.

 

El Papa en el conflictivo barrio de El Raval

Por la tarde, antes de dirigirse a la Sagrada Familia, León XIV visitó la iglesia de San Agustín, en pleno barrio del Raval, para encontrarse con las entidades de caridad y asistencia social de la Archidiócesis de Barcelona.

Nada más comenzar, sorprendió con una afirmación espontánea: "Aquí me siento en casa".

El encuentro estuvo marcado por los testimonios de voluntarios, trabajadores sociales, religiosas y personas comprometidas con la atención a quienes sufren la exclusión, las adicciones, la trata o la pobreza.

 

Las preguntas del joven Renzo

El momento más cercano y humano llegó de la mano de Renzo, un niño de seis años que formuló al Papa preguntas tan directas como profundas: si le gustaba el fútbol, si de pequeño quería ser Papa, por qué hay personas sin hogar, por qué algunos sufren más que otros o si hay que perdonar siempre.

León XIV respondió con sencillez. Reconoció que nunca soñó con ser Papa cuando era niño, aunque sí sintió desde pequeño la llamada de Dios. "Más importante que preguntarse qué seremos de mayores es preguntarse si queremos ser amigos de Jesús", afirmó.

 

 

 


El Papa abrazando a Renzo.
Foto: David Zorrakino/Pool / Europa Press

 

 

 

También dedicó palabras especialmente emotivas a los ancianos, denunciando que la soledad y el abandono no pueden convertirse en algo normal dentro de la sociedad.

Aprovechando que es inminente el comienzo del mundial de fútbol que se disputará en Estados Unidos y México, el Papa le dijo a Renzo que de joven jugaba al fútbol americano y que fue en Perú cuando empezó a jugar al fútbol como defensa, reconociéndole que no era buen goleador.

 

Alegato en favor del perdón

En una de las respuestas más aplaudidas del encuentro, el Pontífice explicó que el perdón cristiano no significa justificar el mal.

"Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien ni dejar que alguien siga haciendo daño. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón", señaló.

El Papa concluyó recordando que el cristiano está llamado a reconocer a Cristo en cada persona que sufre. "En cada hermano y hermana que sufre es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado", afirmó.

Tres escenarios muy distintos —Montserrat, el Raval y la Sagrada Familia— acabaron componiendo una misma imagen de León XIV en Barcelona: la de un Papa que quiso unir contemplación, caridad y belleza en una jornada destinada a permanecer en la memoria colectiva de Cataluña y de la Iglesia universal.