La señora Belarra nos invita a pensar

 

 

19/06/2026 | por Grupo Areópago


 

 

 

 

 

 

Esta plataforma agradece la invitación, y la acoge con sumo gusto.

“Extemporáneo”: todo lo que ocurre fuera de plazo. Se utiliza comúnmente para describir trámites legales presentados fuera de fecha.

Dos veces ha calificado la señora Belarra de extemporánea la intervención de León XIV en la Sede de la Soberanía Nacional Española. “Está fuera de lugar que un Jefe de Estado, porque la Iglesia Católica es un Estado, intervenga en el Congreso de los Diputados en el marco de un Estado Aconfesional”.

Sorprende constatar cómo tan pocas palabras dan para pensar en tantos temas. Y para buscar aclararse.

En nuestro Estado aconfesional ¿quién no puede ir al Congreso? ¿Un Jefe de Estado? ¿Un representante de la comunidad religiosa más grande que habita y es parte de la ciudadanía de la nación española? Por indicar un dato constatable, 34 millones de españoles están bautizados, tres de cada cuatro ciudadanos. La Iglesia Católica no es un simple grupo social en España, es literalmente el mayor grupo social.

La Democracia Española, desde que la recuperamos en 1978, prevé formal y legalmente la invitación de personas para hablar en el Congreso. Su perfil es el de expertos y representantes de la sociedad civil, convocados por comisiones parlamentarias o los grupos políticos, para asesorar en leyes o debatir en temas de actualidad. Quizá por ese elemento democrático alguien pertinente invitó a León XIV al Congreso, y 700 representantes legítimos de la Soberanía Nacional acudieron para sopesar la propuesta de colaboración que la Iglesia propone al conjunto de la Nación Española. Efectivamente quizá un ayatolá anónimo no signifique mucho en el Congreso, pero personalidades históricas como Gandi o Mandela, jefes de estado cuyos planteamientos trascendieron leyes concretas, o expertos actuales en investigación espacial, inteligencia artificial o cambio climático, puede que tengan algo que decir en el Congreso. Algo pertinente. En cuanto a representantes de la sociedad civil, y los grupos religiosos son parte constitutiva de esa sociedad civil, recordamos la condena del último atentado terrorista yihadista que se cometió en España que realizó un representante de un colectivo islámico español. Ojalá ese representante pudiese hablar en nombre de todos los ciudadanos musulmanes que viven en España, y plantear su propuesta de colaboración con el conjunto de la sociedad en el Congreso de los Diputados.

En la casa del Padre de Jesús, casa de oración, son acogidas todas las personas que, aunque no recen, sepan y respeten que en esa casa la gente va a rezar. Por eso entran con naturalidad no sólo las autoridades, sino también personas no creyentes o creyentes de otras religiones que acompañan a cristianos que se casan, bautizan, entierran. Por no decir la cantidad de transeúntes que entran en las iglesias ebrios o con trastornos mentales, dando voces, y a quienes ni se les impide el paso ni se les echa a patadas. Más bien se les dirige al alberque de transeúntes, la inmensa mayoría católicos, que también son casa del Padre de Jesús.

Por último, señora Belarra, a usted le parece que esa visita de León XIV ha sido una oportunidad perdida para reparar a las víctimas de abusos. Esa visita se ha producido cinco meses después del acuerdo entre la Iglesia y el Gobierno español, del que el grupo parlamentario Podemos forma parte. El Papa hizo los deberes y cinco meses después ha venido ver cómo se sigue reparando. Sorprende que usted no hable de algo que firmó bilateralmente y que tiene una importancia tan enorme como el respeto a las víctimas de los abusos. Ese comentario suyo habría sido pertinente, quizá, hace seis meses. Pero ahora es formalmente extemporáneo.

Señora Belarra, gracias por invitarnos a pensar. Querríamos devolverle la invitación.

 

 

GRUPO AREÓPAGO