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León XIV: del discurso de las soluciones en Arguineguín al discurso de la conciencia en Lampedusa

 

El Papa regresa 13 años después del histórico viaje de Francisco y deja un mensaje contundente: "Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas"

 

 

 

05/07/26 | Marta Santín, X


 

 

 

Trece años después de que el papa Francisco convirtiera a Lampedusa en el símbolo universal del drama migratorio con su histórico viaje del 8 de julio de 2013, León XIV ha querido volver a la pequeña isla italiana para recoger aquel testigo y llevarlo un paso más allá. Su visita del 4 de julio, no solo supone una continuidad con el magisterio de su predecesor, sino que marca una evolución significativa en el enfoque con el que el nuevo Pontífice aborda el fenómeno migratorio.

 

 

 

  1. De Arguineguín a Lampedusa
  2. Un plano más profundo
  3. Decisiones tomadas o decisiones omitidas
  4. Del cementerio de los migrantes a la Puerta de Europa
  5. Un examen de conciencia más que un discurso político
  6. La parábola del Buen Samaritano como programa del pontificado
  7. Un mensaje también para Estados Unidos

 

 

 


Visita pastoral a Lampedusa: bendición de la placa
que da nombre al muelle en honor al papa Francisco
(@Vatican Media).

 

 

 

De Arguineguín a Lampedusa

Si en Arguineguín, durante su visita a Canarias, León XIV centró su mensaje en las soluciones políticas, la cooperación internacional y la lucha contra las mafias que trafican con personas, en Lampedusa el acento ha cambiado.

El Papa ya no se limita a proponer qué hacer; invita a preguntarse por qué se ha llegado a esta situación y cuál es la responsabilidad moral de cada persona y de cada institución.

La comparación entre Arguineguín y Lampedusa permite apreciar una evolución clara del pensamiento del Pontífice sin que exista ruptura entre ambos discursos.

 

Un plano más profundo

En Canarias habló principalmente de las soluciones: corredores humanitarios, cooperación internacional, lucha contra las mafias, integración y atención a las causas profundas de la migración, como las guerras, la pobreza y la corrupción.

En Lampedusa mantiene todas esas propuestas, pero las sitúa en un plano más profundo. Ya no se limita a explicar qué políticas deberían adoptarse, sino que invita a un examen de conciencia sobre la indiferencia, la responsabilidad compartida y las consecuencias de mirar hacia otro lado.

Ese desplazamiento del discurso —de las respuestas políticas a la responsabilidad moral— constituye probablemente la principal aportación de León XIV al magisterio de la Iglesia sobre las migraciones y convierte su visita a Lampedusa en uno de los textos programáticos más relevantes de su joven pontificado, en continuidad con Francisco, pero con un acento propio que interpela no solo a los gobiernos, sino también a cada persona.

 

Decisiones tomadas o decisiones omitidas

La frase que resume ese cambio de perspectiva fue pronunciada durante la misa celebrada en la isla italiana: "Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas".

La expresión, recogida íntegramente por Vatican News, se convirtió inmediatamente en el núcleo de la visita y fue interpretada también por Associated Press (AP) como una denuncia directa de las políticas migratorias que, por acción o por inacción, han contribuido a que el Mediterráneo siga siendo una de las rutas más mortíferas del mundo.

 

Del cementerio de los migrantes a la Puerta de Europa

León XIV quiso reproducir algunos de los gestos que hicieron histórica la visita de Francisco en 2013. Su recorrido comenzó en el cementerio donde descansan numerosos migrantes fallecidos en el Mediterráneo, muchos de ellos sin identificar.

Allí rezó en silencio antes de desplazarse al monumento de la Puerta de Europa, convertido desde hace años en símbolo de acogida para quienes alcanzan la isla tras una travesía dramática.

Posteriormente presidió la Eucaristía ante miles de fieles y centró toda su homilía en la parábola del Buen Samaritano, presentada como la clave para comprender el fenómeno migratorio desde una perspectiva cristiana.

"¿Quién es mi prójimo?", vino a preguntar el Pontífice retomando el relato evangélico, para concluir que la verdadera diferencia no está entre nacionales y extranjeros, sino entre quienes deciden detenerse ante el sufrimiento y quienes continúan su camino con indiferencia.

 

 

 


El Papa preside la santa misa
en el Campo Deportivo "Arena" de Lampedusa
(@Vatican Media)

 

 

 

Un examen de conciencia más que un discurso político

Aunque algunos medios italianos subrayan el contenido político del mensaje —al relacionarlo con las políticas migratorias europeas, los acuerdos con Libia y Túnez o el progresivo endurecimiento del control fronterizo—, las crónicas de Vatican News ponen el foco en otro aspecto: el profundo examen de conciencia que León XIV plantea a toda la sociedad.

La gran novedad respecto a Arguineguín es precisamente esa.

En Canarias, el Papa había insistido especialmente en la necesidad de crear vías legales y seguras para la migración, reforzar la cooperación internacional, combatir con firmeza a las mafias que explotan a los migrantes y favorecer políticas de integración. Era un discurso eminentemente práctico, dirigido en buena medida a los responsables políticos.

En Lampedusa, sin abandonar ninguna de esas propuestas, el Pontífice desplaza el centro del debate hacia la responsabilidad moral compartida.

No acusa únicamente a los gobiernos. Interpela también a los ciudadanos, a las comunidades cristianas, a quienes observan el drama desde la distancia y a quienes pueden actuar pero permanecen indiferentes.

La referencia a las "decisiones omitidas" introduce, además, un concepto profundamente arraigado en la tradición cristiana: el pecado de omisión. No basta con no hacer el mal; también existe responsabilidad cuando pudiendo hacer el bien se elige no hacerlo.

 

La parábola del Buen Samaritano como programa del pontificado

Toda la homilía de León XIV estuvo articulada en torno a la parábola del Buen Samaritano, presentada como la clave para comprender el drama migratorio desde una perspectiva cristiana.

El Pontífice afirmó que Lampedusa lleva años contemplando el sufrimiento de quienes intentan alcanzar Europa y describió con crudeza la realidad que vive la isla: "Aquí no sólo han visto uno, sino a miles de seres humanos caídos en las manos de bandidos que los despojan de todo, los apalean y se van, dejándolos medio muertos".

Recordó también a quienes nunca lograron alcanzar la costa: "El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban", antes de pronunciar la frase que se ha convertido en el mensaje central de su visita: "Los muertos en este mar son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas".

León XIV subrayó que el encuentro con quien sufre debe situarse por encima de cualquier planteamiento político o ideológico. "Antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad", afirmó.

A continuación citó la Carta a los Hebreos para recordar que la solidaridad cristiana exige implicarse personalmente en el dolor ajeno: "Acuérdense de los maltratados, como si estuvieran en sus cuerpos". Y condensó el núcleo de su mensaje con una expresión que resume toda la parábola del Buen Samaritano: "Nos hacemos próximos, nos volvemos prójimos".

El Papa reservó además unas palabras de especial reconocimiento para los habitantes de la isla, a quienes agradeció el testimonio de acogida que han ofrecido durante años pese a la presión migratoria. "He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar", dijo, destacando el trabajo cotidiano de quienes han convertido la cercanía al que sufre en el rasgo distintivo de esta pequeña isla del Mediterráneo.

 

Un mensaje también para Estados Unidos

La coincidencia de la visita con el 4 de julio, día en que Estados Unidos celebraba el 250 aniversario de su independencia, añadió otra dimensión al viaje. En este mismo día, León XIV ha dirigido una carta al pueblo estadounidense recordando los ideales fundacionales de libertad, igualdad y dignidad humana, un mensaje implícito dirigido a su país natal sobre el fenómeno migratorio.