Diócesis

 

La diócesis de Huelva implanta un catecumenado obligatorio de dos años para adultos que pidan el Bautismo

 

El obispo Santiago Gómez Sierra aprueba una normativa pionera que unifica en toda la diócesis el proceso de iniciación cristiana ante el aumento de solicitudes de personas no bautizadas

 

 

 

20/07/26 | Javier Arias, X


 

 

 

La diócesis de Huelva ha dado un paso de calado en la reorganización de la iniciación cristiana con la aprobación de una Normativa diocesana sobre el Catecumenado Bautismal de Adultos, un documento de trece páginas promulgado por el obispo Santiago Gómez Sierra que establece, por primera vez, un procedimiento común y obligatorio para todas las parroquias del territorio diocesano.

 

 

 

  1. Un cambio de modelo pastoral
  2. Dos años de formación antes del Bautismo
  3. Un único catecumenado para toda la diócesis
  4. El Bautismo llegará normalmente en la Vigilia Pascual
  5. Solo habrá excepciones justificadas
  6. También afecta a menores no bautizados
  7. Respuesta a una nueva realidad eclesial

 

 

 


Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva,
bautizando a una mujer adulta.

 

 

 

La decisión responde a un fenómeno que el propio decreto reconoce expresamente: el incremento progresivo de personas adultas que solicitan el Bautismo, una realidad que hasta ahora se venía atendiendo, "por lo general", mediante preparaciones individuales, sin un itinerario común para toda la diócesis.

Aunque el texto admite que el número de candidatos "todavía no es muy elevado", considera que la tendencia justifica la creación de una estructura estable capaz de ofrecer un proceso uniforme de evangelización y formación.

 

Un cambio de modelo pastoral

La principal novedad no reside únicamente en la aprobación de unas normas, sino en el cambio de paradigma que plantea la diócesis.

Hasta ahora, cada parroquia podía preparar individualmente a quien solicitaba el Bautismo siendo adulto. A partir de ahora, todos los mayores de edad deberán incorporarse al único catecumenado diocesano, organizado y supervisado por la Delegación Diocesana para la Catequesis de Iniciación Cristiana y Catecumenado.

La normativa insiste en que ningún candidato podrá ser privado del itinerario ordinario, que pasa a convertirse en la vía habitual de acceso a los sacramentos de iniciación.

Los párrocos estarán obligados a comunicar a la Delegación Diocesana cualquier solicitud de Bautismo presentada por personas mayores de catorce años, que será la encargada de decidir el grupo catecumenal en el que se integrará cada candidato y de coordinar todo el proceso con la parroquia correspondiente.

 

Dos años de formación antes del Bautismo

Uno de los aspectos más significativos del nuevo estatuto es la duración del proceso.

La diócesis establece que, con carácter ordinario, el catecumenado se prolongará durante dos años litúrgicos completos, tiempo considerado necesario para garantizar una auténtica maduración de la fe y permitir un discernimiento serio antes de la recepción de los sacramentos.

La formación seguirá el catecismo oficial de la Conferencia Episcopal Española "Buscad al Señor", acompañado de sus celebraciones litúrgicas y de una guía específica para catequistas.

El documento insiste en que el catecúmeno debe integrarse progresivamente en la vida de la Iglesia mediante la oración, la participación litúrgica, la vida comunitaria y el ejercicio de la caridad.

 

 

 


El obispo de la diócesis de Huelva durante una homilía.

 

 

 

Un único catecumenado para toda la diócesis

La normativa apuesta claramente por un modelo diocesano frente a iniciativas aisladas. Aunque podrán existir grupos en parroquias, arciprestazgos o vicarías, todos ellos formarán parte de un único catecumenado diocesano, cuya unidad será garantizada por la Delegación de Catequesis.

El objetivo es evitar diferencias entre parroquias y asegurar que todos los candidatos reciban la misma formación y recorran idénticas etapas antes de ser admitidos a los sacramentos.

 

El Bautismo llegará normalmente en la Vigilia Pascual

El documento recupera también la dimensión litúrgica clásica del catecumenado. Después del rito de entrada, los candidatos celebrarán el rito de elección al comienzo de la Cuaresma —preferentemente en la catedral y presidido por el obispo— y recorrerán durante ese tiempo los escrutinios y demás celebraciones previstas por el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos.

La recepción del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía tendrá lugar, como norma general, durante la Vigilia Pascual, o excepcionalmente en el segundo domingo de Pascua u otra fecha del tiempo pascual cuando existan razones pastorales.

 

Solo habrá excepciones justificadas

La normativa contempla un itinerario simplificado, aunque insiste en que debe ser una excepción.

Podrá autorizarse cuando existan circunstancias pastorales especiales, como quienes solicitan el Bautismo para poder celebrar matrimonio canónico con un cónyuge católico o personas que ya participan activamente en una comunidad eclesial y han recorrido previamente un camino de fe.

En estos casos, corresponderá a la Delegación Diocesana valorar la conveniencia de abreviar el proceso, siempre preservando los objetivos esenciales del catecumenado.

La normativa también contempla el supuesto extraordinario del peligro de muerte, en el que podrá administrarse el Bautismo sin seguir el itinerario ordinario si concurren las condiciones previstas por el Derecho Canónico.

 

 

 


Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva.

 

 

 

También afecta a menores no bautizados

Aunque el texto se centra en los adultos, dedica un amplio apartado a los menores de entre siete y dieciocho años que llegan sin bautizar a la catequesis.

En estos casos, los niños y adolescentes seguirán un catecumenado adaptado a su edad, integrado dentro de los grupos ordinarios de catequesis parroquial, con celebraciones específicas antes de recibir el Bautismo y posteriormente la Primera Comunión y la Confirmación junto a sus compañeros.

 

Respuesta a una nueva realidad eclesial

La aprobación de esta normativa se enmarca en el Directorio Diocesano de la Iniciación Cristiana promulgado por la diócesis de Huelva en 2023, pero supone ahora su desarrollo práctico mediante una regulación detallada y obligatoria.

El propio decreto justifica la medida por la creciente presencia de personas que llegan a la Iglesia sin haber recibido el Bautismo en la infancia, un fenómeno que ya no considera excepcional y que exige una respuesta pastoral estable y coordinada.

Más allá del aspecto organizativo, la diócesis onubense interpreta esta implantación como una oportunidad para recuperar una práctica de la Iglesia primitiva y convertir el catecumenado en un modelo inspirador de toda la acción evangelizadora, confiando en que esta nueva estructura contribuya a fortalecer la misión evangelizadora en un contexto de creciente secularización.