Diócesis
La archidiócesis detectó una despatrimonialización en la Fundación Valldejuli y deficiencias de gestión en la Fundació Sant Josep Oriol y Fundació Mare de Déu dels Desemparats
22/07/26 \ Marta Santín, X
La intervención de tres fundaciones diocesanas anunciada este miércoles por el arzobispado de Barcelona tiene ya sus primeras consecuencias personales. Entre ellas destaca la dimisión del sacerdote Saturnino (Nino) Rodríguez, director de la Fundación Valldejuli y uno de los sacerdotes con mayor responsabilidad en el organigrama pastoral de la archidiócesis, al ejercer también como arcipreste.
- También renuncia el diácono permanente y administrador Rubén García
- Fundaciones Valldejuli, Sant Josep Oriol y Mare de Déu dels Desemparats
- Un sacerdote con importantes responsabilidades diocesanas
- Una investigación interna
- El caso más grave: Valldejuli
- Una trayectoria ligada precisamente al saneamiento económico
Mn. Saturnino Rodríguez Rodríguez.
Foto: archidiócesis de Barcelona.
También renuncia el diácono permanente y administrador Rubén García
Junto a él ha presentado igualmente su renuncia el administrador Fundación Valldejuli Rubén García, diácono permanente, que desempeñaba funciones de gestión en las tres entidades afectadas.
Aunque la nota difundida por el arzobispado no identifica por su nombre a los responsables que han dimitido, la composición de los órganos de gobierno publicada por la propia Fundación Valldejuli permite confirmar que el director era Mosén Nino Rodríguez y que el administrador era Rubén García.
Fundaciones Valldejuli, Sant Josep Oriol y Mare de Déu dels Desemparats
La Archidiócesis informó este miércoles de la intervención de las fundaciones Valldejuli, Sant Josep Oriol y Mare de Déu dels Desemparats tras una investigación interna que detectó diversas irregularidades administrativas.
Según explicó, en el caso de la Fundación Valldejuli se constató un proceso de despatrimonialización, mientras que en las otras dos entidades se apreciaron deficiencias de gestión que han llevado igualmente a adoptar medidas extraordinarias.
El Arzobispado subraya que las actuaciones emprendidas buscan "garantizar la buena administración" de las fundaciones y preservar tanto su patrimonio como la continuidad de la atención que prestan, especialmente a las personas mayores residentes en estos centros.
La Fundació Valldejulí y la Fundación Mare de Déu dels Desemparats gestionan residencias de ancianos y Sant Josep Oriol gestiona la residencia Sacerdotal San José Oriol donde viven sacerdotes jubilados de las diócesis de Barcelona, Sant Feliu y Terrassa.
Un sacerdote con importantes responsabilidades diocesanas
La renuncia de Nino Rodríguez adquiere especial relevancia por el peso que tiene dentro de la archidiócesis de Barcelona. Además de dirigir la Fundación Valldejuli, forma parte del organigrama diocesano como arcipreste, una responsabilidad pastoral que le sitúa entre los sacerdotes con mayores funciones de coordinación territorial.
Al mismo tiempo compatibilizaba esta labor con responsabilidades parroquiales y con la dirección de una entidad asistencial dedicada al cuidado de personas mayores.
En la propia página web de la Fundación Valldejuli, Rodríguez definía así su misión: "Mi gran dedicación es preservar el bienestar de los residentes. La función principal es conocer sus inquietudes y necesidades, para así poder brindar la mejor atención a cada uno de ellos. El liderazgo motivador ha elevado los estándares de atención y bienestar, creando un hogar donde cada residente se siente valorado y apoyado".
También ha presentado su dimisión Rubén García, administrador de la fundación y diácono permanente casado. En la página institucional afirmaba que su objetivo era "hacer de esta etapa tan importante para los residentes una estancia cómoda y feliz, garantizando los mejores cuidados y atenciones".
Una investigación interna
La archidiócesis de Barcelona explica que ha nombrado a dos nuevos administradores mancomunados de la Fundación Valldejuli para garantizar su correcta administración. Esta intervención también afecta a las fundaciones diocesanas Fundació Sant Josep Oriol y Fundació Mare de Déu dels Desemparats.
En la Fundación Valldejuli, la actuación se ha llevado a cabo tras detectar presuntas ventas fraudulentas y a bajo precio de bienes fundacionales, así como otras irregularidades en la gestión de esta entidad, que han salido a la luz a raíz de la investigación que el Arzobispado encargó a una auditora externa.
De las investigaciones que se están llevando a cabo se desprende que estas dos entidades también habrían sido presuntamente objeto de una administración irregular. El Arzobispado de Barcelona continúa investigando en detalle todas las actuaciones para obtener una información completa de los hechos.
El caso más grave: Valldejuli
De las tres entidades, el propio Arzobispado considera especialmente preocupante la situación de la Fundación Valldejuli, donde la investigación detectó una despatrimonialización, un término que hace referencia a la pérdida o disminución del patrimonio de la institución.
En las fundaciones Sant Josep Oriol y Mare de Déu dels Desemparats, en cambio, las irregularidades detectadas se circunscriben a problemas de administración y gestión, sin que la archidiócesis haya informado de una pérdida patrimonial similar.
Por el momento no se han facilitado cifras económicas ni se ha precisado el alcance concreto de las operaciones que motivaron la intervención.
Una trayectoria ligada precisamente al saneamiento económico
La dimisión de Nino Rodríguez resulta especialmente llamativa porque, según diversas fuentes conocedoras de la realidad diocesana, había asumido en el pasado responsabilidades de gestión precisamente para intentar resolver problemas económicos heredados en algunas de estas instituciones.
Lo mismo ocurría con el diácono Rubén García, cuya incorporación a la gestión de las fundaciones respondía, según esas mismas fuentes, al objetivo de contribuir al saneamiento financiero y contable de algunos centros asistenciales.
Sin embargo, la investigación interna promovida por el Arzobispado ha concluido finalmente con la intervención de las tres fundaciones y con la salida de ambos responsables.
La Archidiócesis insiste en que las medidas adoptadas persiguen exclusivamente garantizar la correcta administración de los bienes e instituciones eclesiales y asegurar que las fundaciones continúen prestando con normalidad el servicio asistencial que desarrollan en favor de las personas mayores.