Tribunas
25/07/2026
Cien años del Opus Dei a través de su historiografía
Jesús Ortiz
Se publica una obra sobre la historiografía del Opus Dei. Reúne los trabajos de varios historiadores: Jaume Aurell, Pablo Pérez López, Santiago Casas Rabasa, y Julio Montero-Díaz [1]. Se suma a otras obras con el mismo título aunque con distinto contenido, porque esta vez discurre por la historiografía: no por la historia del Opus Dei sino por obras dedicadas a esta Prelatura, escritas con perspectiva principalmente académica. Se puede comprobar en la abundante bibliografía consultada que figura al final.
La historia del Opus Dei ha sido abordada ya en otros trabajos como el también titulado “Historia del Opus Dei” a cargo de González Gullón, J.L. y Coverdale, J. así como otros del primer autor. Hay abundantes títulos sobre el ser mismo de esta institución, su carisma, su expansión por el mundo, y su desarrollo jurídico. Y también acerca de muchos fieles fallecidos con una vida apostólica ejemplar, algunos en proceso de beatificación: el beato Álvaro del Portillo, la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, Isidoro Zorzano, Montse Grases, Pedro Ballester, el matrimonio Alvira, Ernesto Cofiño, y muchos más.
Historias sobre el Opus Dei
En la presentación de esta obra que nos ocupa, el profesor Jaume Aurell investiga los casi cien años del relato público y la investigación histórica sobre el Opus Dei. En el primer capítulo analiza los grandes relatos generales en torno al Opus Dei, más como construcciones críticas que por el conocimiento de esa institución. Refleja que se han dado como tres oleadas interpretativas del Opus Dei: durante los años 1940 a 1957 vista como herejía religiosa y antisistema político; luego desde 1957 a 1980 como ultra conservadurismo político e integrismo religioso; y finalmente entre 1980 y 2010, vista como secretismo y sectarismo. Han sido interpretaciones sesgadas mientras el Opus Dei crecía con la gracia de Dios.
La primera en el tiempo la considera como novedad no ortodoxa e incluso como antisistema político en los primeras décadas del franquismo. Un segundo relato interpretativo ha visto al Opus Dei como un muy conservador durante el desarrollo económico y cultural de España después del Vaticano II hasta los años ochenta del pasado siglo. Y el tercer gran relato se difundió en las décadas posteriores con críticas por secretismo e incluso como una iglesia paralela, que se ha difundido en ámbitos eclesiásticos.
Sin embargo, la realidad es que se ha extendido por el mundo con un espíritu universal abierto a los desafíos de nuestro tiempo, e impulsando la llamada a la santidad en la vida ordinaria. Además, la canonización de san Josemaría ha significado una gran difusión del carisma y los modos vivir de sus miembros, y de cuantos participan en sus tareas apostólicas. Hay muchos estudios sobre su desarrollo, su carisma, su influencia en la Iglesia y en el mundo.
El autor constata que cada versión holística -como intento de interpretación global- incurre en contradicciones pues ven esta institución como: ortodoxa y heterodoxa, franquista y liberal, española y universal, hermética y moderna. Y en realidad la institución ha sido y es la misma, con un carisma y mensaje válido para la vida. Más que mutaciones de la Obra esas versiones hacen interpretaciones aplicando algunos paradigmas hegemónicos del momento. Y resulta irónico que una institución cuyo mensaje esencial es recordar a los cristianos la llamada a la santidad en la vida ordinaria, haya sufrido una cobertura mediática extraordinaria: se da la paradoja de que la mejor noticia del Opus Dei en no ser noticia, escribe Aurell.
Comprender que no comprendan
Esos tres relatos estudiados por el profesor Aurell como intentos de explicar el fondo del Opus Dei reflejan a veces la mirada crítica y estado de opinión mediatizado por intereses ajenos a la fe de la Iglesia, o incluso por algunos miembros salidos de ella. Al principio se criticó desde algunas instituciones eclesiásticas por ser novedosa y sospechosa de poco ortodoxa. Así durante el franquismo las facciones que lo componían luchaban por tener más poder y a veces veían en algún miembro del Opus Dei a un oponente político. Después del Vaticano II fue considerada esta institución como conservadora o incluso como iglesia paralela, también en tiempos del papa Juan Pablo II. Durante el proceso de canonización del Fundador hubo quienes expusieron sus reticencias o malas experiencias y también sobre la configuración jurídica hasta ser prelatura personal.
Como decía, esas interpretaciones han reflejado mucho de las ideas preconcebidas sobre la libertad de los fieles, sobre la Iglesia en nuestro tiempo y la dimensión social de la fe. A ello aludió alguna vez san Josemaría diciendo: «Espero que seremos capaces de sacar consecuencias muy concretas de este rato de conversación, en la presencia del Señor. Principalmente el propósito de no juzgar a los demás, de no ofender ni siquiera con la duda, de ahogar el mal en abundancia de bien, sembrando a nuestro alrededor la convivencia leal, la justicia y la paz.
»Y la decisión de no entristecernos nunca, si nuestra conducta recta es mal entendida por otros; si el bien que –con la ayuda continua del Señor– procuramos realizar, es interpretado torcidamente, atribuyéndonos, a través de un ilícito proceso a las intenciones, designios de mal, conducta dolosa y simuladora. Perdonemos siempre, con la sonrisa en los labios. Hablemos claramente, sin rencor, cuando pensemos en conciencia que debemos hablar. Y dejemos todo en las manos de Nuestro Padre Dios, con un divino silencio –Iesus autem tacebat, Jesús callaba–, si se trata de ataques personales, por brutales e indecorosos que sean. Preocupémonos sólo de hacer buenas obras, que Él se encargará de que brillen delante de los hombres»[2].
Mucho escrito sobre el Opus Dei
Pablo Pérez López dedica su capítulo a la historiografía general en España, muy centrada en el franquismo y viendo a veces lo religioso como marginal. La presencia del Opus Dei en los libros de historia está en dependencia de las tendencias locales de algunos historiadores, sin considerar el alcance universal de esta institución de la Iglesia católica. Concluye el profesor Pérez que la cuestión de fondo sigue siendo un desafío a los historiadores: «comprender las realidades religiosas y darles el relieve que merecen para comprender la vida pública sin desvirtuar la naturaleza de esos dos espacios. Es tarea difícil. Requerirá mucha creatividad, abundante innovación, mucho trabajo y mejorar nuestra forma de abordar la tarea. Si eso se perfecciona, lo hará también la comprensión histórica de la actuación de las personas del Opus Dei».
Santiago Casas sitúa su capítulo en la perspectiva de las historias generales de la Iglesia y de la espiritualidad en artículos, manuales, diccionarios y enciclopedias. Se comprueba que se ha escrito mucho sobre el Opus Dei en tan pocos años, tanto por algunos miembros como desde la crítica de quienes no sintonizan con esta institución o con la Iglesia católica, en cuanto desafía algunas ideas y costumbres presentes en unas sociedades secularizadas. Entre las dificultades que presenta a los historiadores civiles que «a menudo, ofrecen una visión del fenómeno religioso como algo meramente cultural que excluye las motivaciones más allá de las razonables. Por parte del propio Opus Dei, aun tratándose de una institución muy implicada en el desarrollo del mundo y de las realidades terrenas, se ha incidido mucho en los aspectos sobrenaturales, difíciles de historiar. Las biografías del fundador, por ejemplo, suelen se biografías espirituales».
Finalmente Julio Montero-Díaz hace una revisión sistemática y crítica de la producción sobre el Opus Dei: al principio cuando se identifican las biografías del fundador con la institución; luego con mejor perspectiva de años se estudia el carisma y realidad vivida por sus miembros. Así estudia la creación del Instituto Histórico de San Josemaría que pone a disposición de investigadores el archivo general de la prelatura. También se refiere a muchas monografías y fuentes, así como la revista Studia et Documenta, con muchos artículos sobre su historia y su expansión por el mundo. Refleja además que la beatificación del Fundador y posterior canonización ha liberado una documentación testimonial y de archivo de gran interés.
Obras importantes ha sido las de Bernal, S., Belglar, P., y Gondrand, F., y en particular los tres volúmenes de Vázquez de Prada, A. Hay que sumar a ellas una multitud de artículos y congresos sobre la Prelatura y el Fundador. Esta obra reconoce que el público lector mayoritario han sido los fieles del Opus Dei y personas que conocen y participan en sus medios de formación, si bien ha crecido en estas décadas el interés de historiadores profesionales atentos al desarrollo de esta institución en el seno de la Iglesia católica renovada a partir del Vaticano II. En suma, una obra importante que se añade a esas otras aportando la perspectiva de los profesionales de la historia. Y el primer capítulo que abre esta obra sitúa bien las críticas y relatos aplicados al Opus Dei.
Jesús Ortiz López
Doctor en Derecho Canónico
[1] Historia del Opus Dei. Cien años de vida a través de su historiografía. Federico M.Requena (ED.) Almuzara Universidad. 2026, 321 págs.
[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, N. 72.