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Alarma en la Iglesia de Mozambique: atacan a dos religiosas y dejan a un vigilante en estado crítico

 

El presidente de los obispos del país denuncia una escalada de violencia tras el asalto a una comunidad religiosa en Nampula, mientras el norte continúa golpeado por la insurgencia yihadista.

 

 

 

19/08/26


 

 

 

El presidente de los obispos del país denuncia una escalada de violencia tras el asalto a una comunidad religiosa en Nampula, mientras el norte continúa golpeado por la insurgencia yihadista.

 

 

 

  1. El obispo confirma que no hubo agresión sexual

  2. Un precedente con 18 asaltantes armados
  3. Cabo Delgado, bajo la amenaza yihadista

 

 

 


Monseñor Inácio Saúre, presidente
de la Conferencia Episcopal de Mozambique

 

 

 

La violencia vuelve a golpear a la Iglesia en Mozambique. Dos religiosas fueron agredidas y un vigilante resultó gravemente herido durante el asalto a una comunidad religiosa de la archidiócesis de Nampula, un episodio que ha llevado al presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, monseñor Inácio Saure, a alertar del «aumento exponencial» de la criminalidad en el país.

Los hechos ocurrieron poco después de la medianoche del pasado 8 de agosto en Mecuburi. Los asaltantes escalaron los muros del recinto y accedieron al edificio, que además de residencia de las religiosas funciona como hogar para niñas y jóvenes. Durante el ataque golpearon a dos religiosas, ambas de nacionalidad keniana, que tuvieron que recibir atención médica, y agredieron con extrema violencia al vigilante de seguridad, que tuvo que ser hospitalizado en estado crítico.

La información ha sido difundida por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), fundación pontificia a la que monseñor Saure trasladó los detalles del ataque poco después de producirse. El arzobispo, que es también el obispo de la diócesis en la que tuvo lugar el asalto, explicó a ACN que las dos religiosas se encuentran ahora alojadas en otra comunidad religiosa de Nampula.

 

El obispo confirma que no hubo agresión sexual

Monseñor Saure también quiso desmentir los rumores que habían circulado sobre el ataque y precisó que ninguna de las religiosas fue víctima de una agresión sexual. El presidente del episcopado mozambiqueño evitó realizar una valoración más extensa del caso, aunque aprovechó para advertir de la situación de inseguridad que atraviesa el país.

«No es el momento de hacer grandes declaraciones sobre este caso, pero la criminalidad está aumentando de forma exponencial en Nampula y en todo el país», afirmó el arzobispo en declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada.

El ataque vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades religiosas en Mozambique, incluso en zonas que no son directamente escenario de la insurgencia yihadista que afecta desde hace años al norte del país.

 

Un precedente con 18 asaltantes armados

El asalto de Nampula recuerda a otro episodio sufrido por religiosas hace poco más de un año en la diócesis de Pemba. En junio del año pasado, un grupo formado por 18 delincuentes armados con machetes, barras de hierro y otras armas irrumpió en la casa de las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento.

Los asaltantes redujeron primero a los vigilantes y se llevaron ordenadores, teléfonos móviles y el dinero que tenían las religiosas. Posteriormente condujeron a las hermanas hasta la capilla y amenazaron con decapitar a una de ellas y prender fuego al edificio mientras mantenían al resto encerrado en su interior. Finalmente abandonaron el lugar sin llevar a cabo sus amenazas.

La violencia también ha alcanzado directamente a la jerarquía de la Iglesia. Recientemente, un intruso accedió a la residencia del obispo de Quelimane y asesinó al prelado a tiros. Un sacerdote, un vigilante y el jardinero fueron detenidos por la Policía en relación con el caso, aunque el crimen continúa sin esclarecerse. El papa León XIV llegó a escribir al presidente de Mozambique para solicitar explicaciones sobre el asesinato.

 

Cabo Delgado, bajo la amenaza yihadista

A esta creciente criminalidad se suma la insurgencia armada que desde 2017 afecta especialmente a la provincia de Cabo Delgado, en el extremo norte del país y dentro de la diócesis de Pemba. Los ataques de grupos yihadistas han provocado al menos 6.300 muertos y alrededor de 1,2 millones de desplazados internos.

La Iglesia local ha sufrido también de forma directa las consecuencias del conflicto. Decenas de iglesias y edificios eclesiales han sido atacados o incendiados y varios miembros de la comunidad cristiana han perdido la vida, entre ellos al menos un catequista y la religiosa italiana Maria Coppi.

Ayuda a la Iglesia Necesitada, que lleva varios años acompañando a la Iglesia mozambiqueña, mantiene además distintos proyectos de apoyo en el país y presta especial atención a las necesidades de las comunidades afectadas por la crisis de Cabo Delgado.