Llámalo “crisis migratoria”

 

 

28/08/2026 | por Grupo Areópago


 

 

 

 

 

 

El pasado 30 de julio, en el punto fronterizo entre España y Marruecos en Ceuta, se produjo una entrada masiva de personas procedentes del país norteafricano.

El ministro del Interior español, el 4 de agosto, dio la cifra de 72.000 personas. Aunque gran parte de ellos volvieron a Marruecos en los días siguientes, aún varias semanas después son miles los que continúan en Ceuta.

Ceuta pertenece a España desde el año 1580, fecha en la que pasó a ser parte de la Monarquía Hispánica cuando el Reino de Portugal se integró en ella durante el reinado de Felipe II. Aunque la ciudad de Ceuta es española desde antes de la existencia del actual Reino de Marruecos, el cual consiguió la independencia en 1956, la monarquía marroquí viene reivindicando la posesión de los territorios españoles de Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.

En este contexto, no son nuevas las diferentes avalanchas de ciudadanos marroquíes, en su mayoría hombres jóvenes, que aprovechan la debilidad de la frontera para pasar al lado español. Pero ninguna de estas entradas masivas ha tenido la importancia de la vivida este verano. La respuesta del Gobierno español ha consistido en reforzar levemente la frontera y criticar de forma muy débil a Marruecos. La Unión Europea ha insistido en que es legal el retorno a sus países de las personas que han llegado de forma ilegal a España, incluso los menores no acompañados. Pero el ejecutivo se está limitando a registrar y enviar, cuando sea posible, a los menores a los centros existentes en el resto de la geografía española, ocasionando la recurrente polémica con las Comunidades Autónomas, encargadas del funcionamiento de dichos centros.

El Gobierno español y los diferentes medios informativos dependientes o cercanos a él, se han empeñado en la utilización del  término “crisis migratoria” para calificar estos hechos.

Las razones que originan una crisis migratoria suelen ser conflictos armados, persecuciones violentas por motivos étnicos o religiosos, graves crisis económicas, catástrofes naturales, etc. Como es evidente que ninguno de estos motivos está detrás de lo ocurrido en la frontera de Ceuta, el uso de la citada locución es una enorme falacia que solamente sirve para confundir y dificultar la solución del problema.

Lo sucedido es una utilización vergonzosa de su propia población por parte del gobierno marroquí (no son insignificantes las cerca de cien personas que perdieron la vida en el mar) para presionar al gobierno español buscando alcanzar sus intereses particulares. En este sentido, estamos más cerca de un intento de invasión marroquí de un territorio español que jamás le ha pertenecido que de un simple movimiento migratorio circunstancial. El propio monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, el 2 de agosto escribió: “La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas —sus sueños, hambre, sexualidad y datos— en favor del lucro y del poder. Las migraciones forman parte de esta estrategia. La invasión de Ceuta es un test. La demografía es un arma”.

Asimismo, a Marruecos le sirve para medir la respuesta que está dispuesta a dar España, dejando en evidencia que nuestro gobierno es incapaz de defender sus fronteras y dando una respuesta timorata y acomplejada. Pero quizás lo más grave es que se está dejando claramente desprotegida a la población ceutí, quienes han visto como se ha alterado su forma de vida y convivencia habitual por la llegada de cientos de personas que han entrado de forma ilegal a su ciudad.

Pedimos a la Virgen de África, patrona de Ceuta, que aumente la fe y libere de la angustia a su población, volviendo a una vida en libertad y paz.

 

 

GRUPO AREÓPAGO