Vaticano
El Papa inicia en la Plaza de San Pedro sus reflexiones sobre la constitución pastoral ‘Gaudium et spes’, después de haber dedicado sus catequesis a ‘Dei Verbum’, ‘Lumen gentium’ y ‘Sacrosanctum Concilium’
03/09/26 | Marta Santín, X
El Papa León XIV ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis sobre la constitución pastoral Gaudium et spes, uno de los grandes documentos del Concilio Vaticano II. Durante la audiencia general celebrada este miércoles 2 de septiembre en la Plaza de San Pedro, ante unos 20.000 fieles, el Pontífice ha centrado su reflexión en la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo y ha reclamado a los cristianos que no permanezcan indiferentes ante sus problemas.
- León XIV pide una Iglesia que no sea “espectadora”
- Las catequesis de León XIV desde el inicio de su pontificado
- El mensaje del Papa ante un mundo en transformación
El Papa León, en la Audiencia General
de 2 de septiembre de 2026.
La elección de Gaudium et spes da continuidad al recorrido por los documentos conciliares que León XIV comenzó en enero. Promulgada por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965, la constitución aborda la presencia y misión de la Iglesia en la sociedad y parte de una idea que el Papa ha recuperado en su audiencia: hacer propios los gozos y esperanzas, pero también las tristezas y angustias de los hombres, especialmente de los pobres y de quienes sufren.
León XIV pide una Iglesia que no sea “espectadora”
El Papa ha insistido en que esa cercanía con la realidad obliga a los cristianos a abandonar cualquier actitud de indiferencia. “No es posible permanecer como espectadores desinteresados”, ha afirmado León XIV, antes de reclamar a los creyentes “escuchar con el corazón” y dejarse interpelar por lo que sucede.
El Pontífice ha puesto el foco especialmente en las víctimas de la injusticia, la discriminación y la violencia y ha reivindicado la necesidad de interpretar los “signos de los tiempos” a la luz del Evangelio.
La catequesis ha adquirido también un marcado contenido social. León XIV ha enumerado algunas de las grandes contradicciones del mundo contemporáneo: el avance científico y tecnológico que no beneficia a todos, la acumulación de riqueza mientras una parte de la humanidad continúa padeciendo hambre y miseria o la preocupación por el futuro del planeta combinada con un consumo que sigue siendo egoísta.
También se ha referido a los conflictos internacionales y ha advertido frente a “la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz”.
Las catequesis de León XIV desde el inicio de su pontificado
El nuevo bloque dedicado a Gaudium et spes se incorpora a un itinerario catequético que León XIV comenzó nada más ser elegido Papa. En su primera audiencia general, el 21 de mayo de 2025, retomó el ciclo jubilar Jesucristo, nuestra esperanza, iniciado por Francisco. Durante los meses siguientes profundizó en las parábolas y en la vida de Jesús, su Pasión, muerte y Resurrección y los desafíos que plantea la Pascua al mundo actual.
Concluido el Jubileo, León XIV abrió el 7 de enero de 2026 un gran ciclo dedicado a releer los documentos del Concilio Vaticano II. Comenzó con una catequesis introductoria y continuó con cinco reflexiones sobre Dei Verbum, centradas en la Revelación, la Escritura, la Tradición y la Palabra de Dios en la Iglesia.
Después abordó Lumen gentium, profundizando en el misterio de la Iglesia, el Pueblo de Dios, su dimensión sacerdotal y profética, la jerarquía, los laicos, la llamada universal a la santidad, su dimensión peregrina y la figura de la Virgen María.
El tercer gran bloque estuvo dedicado a Sacrosanctum Concilium, con reflexiones sobre la liturgia, su reforma, los signos y símbolos, la Eucaristía, la oración de la Iglesia, el año litúrgico y la música sacra. El pasado 26 de agosto cerró esa etapa explicando las razones que impulsaron la reforma litúrgica conciliar.
El mensaje del Papa ante un mundo en transformación
Ahora, con Gaudium et spes, León XIV dirige la mirada directamente hacia los problemas de la sociedad. Para el Papa, la Iglesia debe afrontar los profundos cambios contemporáneos escuchando las inquietudes de las personas y ofreciendo una respuesta desde el Evangelio.
Su conclusión resume el horizonte de esta nueva etapa: que “la alegría y la esperanza” sean los rasgos de una Iglesia capaz de acercarse a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.