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Un sacerdote de la Penitenciaría Apostólica reúne en 126 palabras las claves para ser un buen confesor

 

La editorial Palabra publica Un buen confesor... De la A a la Z, una obra de Mons. Carlos Encina Commentz que ofrece orientaciones para el ejercicio del ministerio de la confesión y que también puede ayudar a los laicos en su vida cristiana.

 

 

 

27/10/26 | Javier Arias


 

 

 

  1. Un retrato del buen confesor a través del alfabeto
  2. El “perdón”, una de las 126 palabras del libro
  3. Una guía dirigida a sacerdotes y también a laicos
  4. Treinta años de sacerdocio y una petición especial a Dios
  5. El respaldo del cardenal Angelo De Donatis y proyección internacional

 

 

 


El sacerdote Carlos Encina Commentz, autor del libro.

 

 

 

El sacerdote, Oficial del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica, propone un retrato del buen confesor a través de 126 términos relacionados con el sacramento de la Reconciliación, acompañados de reflexiones, citas bíblicas y enseñanzas espirituales.

 

Un retrato del buen confesor a través del alfabeto

«Este libro es, en cierto modo, el retrato de un buen confesor», explica Carlos Encina a Religión Confidencial. En sus páginas describe de manera sencilla y directa lo que hace, dice, recomienda y sugiere un sacerdote que ejerce este ministerio, así como aquello que procura evitar.

La obra reúne 126 palabras relacionadas con el sacramento de la Confesión. Bajo cada una de ellas aparecen distintas frases cuyo sujeto implícito es el propio título del libro: «Un buen confesor». El objetivo es ofrecer ideas que inviten a la reflexión y a la meditación, sin necesidad de abordar el contenido como un manual que deba leerse de principio a fin.

La elección del orden alfabético responde a una intención concreta. Encina cuenta a este medio que un profesor de Teología de Múnich le preguntó por qué no había organizado el libro por materias, diferenciando los aspectos morales, canónicos, litúrgicos y espirituales. El sacerdote le respondió que había optado por el alfabeto porque los conocimientos y las actitudes que necesita un confesor deben estar presentes de manera permanente, con independencia de la disciplina a la que pertenezcan.

«Son ideas que deben estar siempre presentes en su mente, como la sangre que recorre las venas del cuerpo humano», explica a Religión Confidencial. Según relata, al terminar la conversación el profesor estuvo de acuerdo con su planteamiento.

Para el autor, la originalidad del libro reside tanto en el estilo como en el método. El lector puede detenerse en la palabra o el tema que más le interese en cada momento, sin seguir un itinerario predeterminado. Junto a los conceptos y las reflexiones, la obra incluye numerosas citas de las Sagradas Escrituras, aforismos de santos, refranes y otras expresiones que enriquecen el contenido.

 

El “perdón”, una de las 126 palabras del libro

Una de las entradas está dedicada expresamente al “perdón”. En la página 88, Encina desarrolla una reflexión sobre la actitud que debe mantener un buen confesor ante esta cuestión, comenzando por la enseñanza de Jesús en el Evangelio de san Mateo: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6, 14-15).

A partir de estas palabras, el sacerdote señala que el confesor debe exhortar al perdón y abstenerse de albergar resentimiento, porque considera que es incompatible con la paz del corazón. También debe invitar con sus palabras al arrepentimiento para obtener el perdón de Dios.

La reflexión concluye con una referencia a Jesucristo, que perdonó a sus verdugos en la cruz. Para Encina, el buen confesor debe perdonar siempre las ofensas recibidas, siguiendo el ejemplo de Cristo, tal como recoge el Evangelio de san Lucas (Lc 23, 34).

Esta entrada ilustra el planteamiento general de la obra: partir de conceptos concretos para recordar las disposiciones que deben orientar el ministerio sacerdotal y ayudar a profundizar en el significado del sacramento de la Reconciliación.

 

Una guía dirigida a sacerdotes y también a laicos

El libro está dirigido especialmente a los sacerdotes, a quienes pretende proporcionar orientaciones útiles para el ejercicio de su ministerio como confesores. Sin embargo, Encina considera que sus páginas también pueden resultar provechosas para los fieles.

Quienes lo lean encontrarán consejos y enseñanzas que podrían recibir de un buen confesor y que pueden ayudarles en su vida cristiana y en su relación con Dios. De esta manera, la obra no se limita a plantear cómo debe actuar quien administra el sacramento, sino que también ofrece a los laicos elementos para profundizar en su propia vida espiritual.

Encina recuerda que la misión del sacerdote consiste en guiar a las almas hacia el Cielo. A través de la confesión, explica, ayuda a las personas a reconciliarse con Dios, recuperar la gracia santificante cuando la han perdido a causa del pecado mortal, recobrar la paz del alma y reencontrar la alegría.

 

Treinta años de sacerdocio y una petición especial a Dios

La importancia que el autor concede a la confesión está estrechamente vinculada a su trayectoria personal. Encina fue ordenado sacerdote en 1995 y afirma que, desde entonces, el ministerio de la Reconciliación ha ocupado siempre un lugar muy importante en su vida.

Al cumplir treinta años de sacerdocio, pidió al Señor una gracia especial: «Que me concediera poder celebrar la Santa Misa y escuchar confesiones hasta el último día de mi vida».

El sacerdote explica que pocas cosas le producen tanta alegría como celebrar el Santo Sacrificio del altar y acompañar a las personas en el sacramento de la Reconciliación. Se trata, asegura, de uno de los aspectos de su ministerio sacerdotal que más felicidad le proporciona.

Además, subraya que los frutos de la confesión no se limitan a quienes reciben el sacramento. El propio sacerdote recibe, según explica, abundantes gracias del Cielo que fortalecen su vocación y le ayudan a configurarse cada vez más con Cristo. Su aspiración es llegar a ser «un sacerdote según el Corazón de Jesús».

 

El respaldo del cardenal Angelo De Donatis y proyección internacional

Un buen confesor... De la A a la Z cuenta con un prefacio del cardenal Angelo De Donatis, penitenciario mayor de la Iglesia. Encina reconoce que las palabras del purpurado supusieron un gran estímulo y le animaron a escribir la obra.

El libro ya ha sido publicado en Italia, Alemania y Estados Unidos. Además, ha sido traducido al francés, polaco, croata y checo, con la intención de publicarlo próximamente en esas lenguas. El autor señala también que una edición en portugués verá la luz próximamente en Brasil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Encina Commentz,
Un buen confesor... De la A a la Z.
Ediciones Palabra, 2026.