COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
FIDELIDAD AL SEÑOR; EL GOZO DE LA ENTEREZA
“NO HAY AMOR VERDADERO SIN CRUZ: Alcanzar a Jesús por la vereda que Él mismo ha coexistido, supone socorrer y recibir, dejando que sus huellas nos injerten fuerza y coraje. El sacrificio de la entrega no es fácil, se vierte cada día en nuestra hoja de servicio y se revierte en nuestro interior por afecto, que es lo que nos alienta y alimenta. Que su Madre, que amó a su Hijo más que a su propia presencia, siguiéndole y acompañándole, nos ayude a ponernos a su lado con el corazón abierto.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 27.06.2026
I.- EL AMOR LO DONA TODO
Y TODO LO TOMAExtiendo mis brazos hacia lo divino;
con espíritu donante todo se cautiva,
nace porque sí y muere sin agonizar,
porque nada se corroe en la certeza,
ni claudica feneciendo en la tristeza.El buen instinto lo abriga y vivifica,
lo amaestra y regenera de esperanza,
en medio de las congojas incesantes,
que nos dejan con la asfixia a diario,
a la espera de custodiarnos entre sí.El auxilio desprendido a los demás,
nos hace más de Dios y más poesía,
más humanos y también hermanos,
uniendo pulsos y acoplando latidos,
para que la vida merezca ser vivida.
II.- LO ETÉREO LO PURGA TODO
Y TODO LO ACOGEMi conciencia se busca y se rebusca,
anhela la hermosura purgante del ser,
que mora en el cariño y sabe aunarse,
pues la verdad se vive, no se enseña,
se halla como parte de Dios que soy.El apego al Padre y al Hijo es firme,
que relucidos por el fuego alentador,
bajo el consolador espíritu del Señor,
asegura mis corrientes a sus andares,
para que me guie por lugares claros.La luminosidad notoria nos reaviva,
somos vasos comunicantes entre sí,
entre lo que proviene de las alturas,
y lo que viene de abajarse en Cristo,
para subirse purificado a sus brazos.
III.- LO BELLO LO REALZA TODO
Y TODO LO REVIVECada cosa tiene su espiritual belleza,
pero no todos aciertan a encontrarla,
hace falta anidar la gloria verdadera,
que da cobijarse en una savia nueva,
reino del cariño gratuito y generoso.Tomemos el esplendor omnipotente,
pongámonos en camino cada aurora,
sabiendo que nuestro fin último está
en embellecer tactos y en armonizar
lo que nos repele, para volver a Dios.Si el sentimiento conserva la belleza,
no hay nada que intranquilice tanto,
como ver mal glosados los ensueños,
pues la culpa no radica en observar,
sino en el consentimiento del penar.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
27 de junio de 2026