EL EVANGELIO DEL DOMINGO
por Gervasio Portilla García
28.06.2026
XIII Domingo del Tiempo Ordinario (A)
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10, 37-42)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
― «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que de a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Palabra del Señor
COMENTARIO:
El Evangelio de este Domingo Décimo Tercero del Tiempo Ordinario, es ciertamente exigente y hasta sorprendente.
Las exigencias de Jesús, parecen a primera vista inhumanas.
Pero no debemos perder la perspectiva de fondo. Jesús, no viene a destruir nada, ni por supuesto a romper las familias, sino a recrearlo todo enviando un mensaje fuerte, para despegarnos de nuestros apegos y que sepamos situar realmente nuestras preferencias y no quedemos atrapados en los bienes o intereses terrenos.
El Señor, con sus mensajes en realidad, trata de despertar nuestras conciencias y elevar nuestra vista y deseos a lo que realmente nos salva.
Hasta el próximo Domingo si Dios quiere. Paz y bien.