Colaboraciones

 

Benedicto XVI mantiene que la libertad junto a la consciencia y el amor conforman la esencia del ser

 

 

 

 

09 enero, 2023 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

En su obra como teólogo, Benedicto XVI centró sus enseñanzas en la libertad. Explica la creación de una bella manera, la cual según él debe comprenderse no con el modelo de un artesano, sino con una mente creativa, con pensamiento creativo. El comienzo de la creación es una libertad creativa que crea nuevas libertades. Visto así, bien se puede describir el cristianismo como una filosofía de la libertad. La cristiandad explica una realidad donde en su cima está una libertad que piensa y el pensamiento crea libertad, haciendo de la libertad la forma estructural de todo ser. La libertad del hombre aparta al cristianismo del idealismo.

Benedicto XVI mantiene que la libertad junto a la consciencia y el amor conforman la esencia del ser. Con la libertad hay imposibilidad de cálculo perfecto, por lo que el mundo nunca puede ser reducido a una lógica matemática. Según su manera de pensar, donde lo particular es más importante que lo universal, la persona, única e irrepetible, es al mismo tiempo lo último y lo más alto. Bajo esa visión del mundo, la persona no es solo un individuo, una reproducción que surge de la difusión de la idea en materia, sino, precisamente, una persona.

Según Benedicto XVI, los griegos veían a la gente como simples individuos, sujetos a la polis, que es más que un individuo. Esta transición de individuo a persona es lo que condujo al avance de la antigüedad al cristianismo. O como lo explicaba el cardenal, de Platón a la fe.