Colaboraciones

 

Joseph Ratzinger – Benedicto XVI

 

(1927 - 2022)

 

 

 

11 enero, 2023 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

Tras anunciar su retiro el 11 de febrero de 2013, el Papa emérito Benedicto XVI hizo efectiva su renuncia el 28 de febrero de ese año, al trasladarse del Palacio Pontificio del Vaticano a Castel Gandolfo.

 

Algunos Libros de Benedicto XVI:

-        Luz para el mundo (Rialp, 2022).

-        La nueva Europa (BAC, 2022, https://bac-editorial.es/es/fuera-de-coleccion/1830-la-nueva-europa-identidad-y-mision.html).

-        Buscadores de Dios (P. Claretianas, 2021).

-        Cooperadores de la verdad (Rialp, 2021, https://www.rialp.com/libro/cooperadores-de-la-verdad_127841/).

-        Mirar a Cristo (Encuentro, 2018).

-        Liberar la libertad. Fe y política en el tercer milenio (BAC, 2018).

-        Jesús de Nazaret (edición completa) (Encuentro, 2018).

 

 

Libros de D. Pablo Blanco Sarto:

-        Joseph Ratzinger: una biografía (EUNSA, 2004).

-        Joseph Ratzinger: razón y cristianismo (Rialp, 2005).

-        Joseph Ratzinger: Vida y Teología (Ed. Rialp, 2006).

-        Benedicto XVI: El Papa alemán (Planeta, 2010).

-         Joseph Ratzinger - Benedicto XVI: un mapa de sus ideas (Ed. BAC, 2012).

-        La teología de Joseph Ratzinger. Una introducción (Palabra, 2011, 2012).

-        Mi vida. Recuerdos (1927-1977) (Ed. Encuentro, 1997).

Tesis doctoral de don Pablo: Fe y razón en el pensamiento de Joseph Ratzinger, de 2005.

 

Benedicto XVI, el «Papa de la razón». En discursos tan importantes como el de Ratisbona, el colegio de los Bernardinos y el Bundestag reclamó una razón abierta, que pudiera sacar a la inteligencia del callejón sin salida en el que la había encerrado la modernidad.

Era una propuesta revolucionaria, que no estamos seguros si todo el mundo la entendió.

La fe de Ratzinger. La teología del Papa Benedicto XVI (Nuevo Inicio, 2009), de Tracey Rowland, es un libro excelente, que sirve como introducción a algunos de los temas del pensamiento de Ratzinger.

Él nunca creyó la propaganda nazi, ni militó en el partido, ni compartió la ideología; más aún, toda la experiencia le sirvió para desconfiar de las ideologías totalitarias y deshumanizadoras, así como de la guerra. Solo fue un niño alemán, uno de tantos reclutados por un régimen militarista y totalitario para defender su país.

En su primera misa como Benedicto XVI, declaró: «Quiero reafirmar con fuerza la voluntad decidida de proseguir en el compromiso de realización del Concilio Vaticano II, siguiendo a mis predecesores y en continuidad fiel con la tradición bimilenaria de la Iglesia».

En una entrevista en La Repubblica (el más importante diario italiano de información general) decía: «El laicismo justo es que el Estado no impone una religión, sino un espacio libre para las religiones y una responsabilidad hacia la sociedad civil, y permite a las religiones ser factores en la construcción de la vida social».

En la misma entrevista denunciaba: «En la vida política parece casi indecente hablar de Dios como si fuese un ataque a la libertad de quien no cree. [...] Me parece necesario volver a descubrir —y existen las fuerzas para ello— que también la esfera política y económica necesita una responsabilidad moral, que nace del corazón del hombre y que tiene que ver con la presencia o ausencia de Dios. Una sociedad en la que Dios está totalmente ausente se autodestruye. Lo hemos visto en los grandes regímenes totalitarios».

Benedicto XVI era un buen pastor y teólogo y lo que enseñaba es la verdad sobre Jesús de Nazareth. El centro es Jesús, no una serie de normas. «La moralidad debería inspirarse por un encuentro con Jesucristo, y no por una serie de indicaciones; es un encuentro de amor», decía en noviembre del 2003 analizando en un congreso la encíclica Veritatis splendor. «Si hay un encuentro con la persona viva de Jesucristo, de este amor fluye el resto», insiste.

En realidad, sus colaboradores y quienes le han conocido bien señalan su gran capacidad de escucha y diálogo, compatible con su firmeza en los temas de doctrina y magisterio.

Ratzinger no es en absoluto antisemita, y junto con san Juan Pablo II es el gran promotor de la idea de que los judíos son los «hermanos mayores en la fe» de los cristianos.