Ya no es el barco Hondius, es entenderse y atajar el hantavirus
Miguel del Río | 20.05.2026
No podemos acostumbrarnos al bochorno nacional, cada vez que se produce una crisis sanitaria grave. Pasó en el coronavirus y ahora se reproduce con este episodio de un crucero que tiene que atracar en un puerto español, debido al contagio de hantavirus, enfermedad peligrosa, aún sin cura. Debido al caso del barco MV Hondius, ha transcendido que se dan 200.000 casos al año, y que los científicos se muestran muy preocupados, ya que representa una nueva amenaza para el mundo. Si hemos aprendido algo del Covid, cosa que mucho dudo, deberíamos atajar este peligro con verdadera unidad, que tampoco hay.
La confianza racional “es un tipo de seguridad construida sobre la evaluación objetiva de evidencias, experiencias pasadas y capacidades, diferenciándose de la confianza ciega o puramente emocional. Se basa en un cálculo de riesgos, analizando si la otra parte es honorable y capaz de cumplir con las expectativas”. Literal. Ahora bien, ya advierto que, a la hora de abordar la confianza racional, Aristóteles avisaba: “Yo prefiero confiar sin fiarme”. El resto de mortales, tras vivir el Covid, y ahora ver lo del hantavirus, igual, con recelos hacía el poder.
Antes de la llegada del crucero de lujo HV Hondius al puerto español de Granadilla de Abona (Canarias), los españoles deberíamos haber recibido más y mejor información sobre lo que es el hantavirus, cómo se transmite y los feos síntomas que provoca en la salud. Este germen fue detectado por vez primera en la zona del río Hantan, Corea del Sur. Una variante, denominada de los Andes, infectó a ocho personas dentro del desafortunado navío que zarpó de Argentina, el 1 de abril de 2026, rumbo a Europa. 114 cruceristas y 61 tripulantes formaban la lista de pasajeros. Entre todos ellos, 14 de nacionalidad española.
Pero, vayamos por partes. ¿Qué es realmente el hantavirus? Antes de explicarlo, me viene a la cabeza un mal rollo hacia el nombrecito, lo de no fiarme de Aristóteles, como ya pasó antes con el Covid. Es un virus con una propagación casi mundial. Causa dos enfermedades graves. La primera: fiebre hemorrágica con síndrome renal, que se da más en Europa y Asía. La segunda: síndrome cardiopulmonar, que se localiza mayormente en América.
No existe una cura específica. Para el síndrome pulmonar se utiliza oxígeno, fármacos para estabilizar la presión arterial y, en ocasiones, respiradores mecánicos, como en el coronavirus. Para el síndrome de fiebre hemorrágica renal, diálisis y medicamento antivírico. Los científicos se muestran preocupados, porque representa una amenaza significativa que va a más. En la actualidad, afecta a más de 200.000 personas cada año, en todas partes. Así que ¡ojito con el asunto!
Cada vez que España afronta una crisis sanitaria muestra la peor cara posible: desunión interna. Ya ocurrió en el Covid-19, con bastantes actuaciones oficiales que dejaron mucho que desear, y ahí están diversas sentencias judiciales para ponerlo de manifiesto. En el caso del MV Hundius, desde el minuto uno, y aún colea, el choque de posturas entre el Gobierno central y el autonómico de Canarias ha sido total. Cada uno se siente traicionado por el otro. Más les valdría pensar en los españoles, y en las preguntas que hacemos en las farmacias sobre si hay que tomar algún tipo de prevención con respecto al hantavirus.
¿Había que haber auxiliado como se ha hecho al crucero? Por supuesto. Ya nos estamos deshumanizando bastante como para fallar en cuestiones tan básicas, tal que ayudar a un barco que ha sufrido el espantoso episodio, con muertos y contagios. Lo que ha ocurrido en este caso son diversas cuestiones donde las partes se acusan mutuamente da faltar a la verdad, de no contarlo todo, y poner así en riesgo la salud de españoles. Pero verdad solo hay una, y surge mayormente del pueblo, como la famosa DANA. En consecuencia, todo se termina sabiendo.
Lo que sucede con el hantavirus es que la población tiene aún muy reciente el coronavirus, y mire usted por donde su mal recuerdo ha regresado. El miedo es libre y con lo sucedido en el puerto tinerfeño de Granadillas se ha reiniciado. Por eso la información veraz, algo que se ha vuelto un lujo en España, es necesaria y obligada. Lejos del debate también libre de si acoger o no en puerto español al barco contaminado, la obligación de todo Gobierno es trasladar a sus ciudadanos total confianza y tranquilidad. Desde mi punto de vista, aquí no se ha dado de manera adecuada. Porque no se dialoga y acuerda, se impone, se explica a conveniencia, y luego sales por los medios de comunicación diciendo que el mundo nos observa y nos quiere, como si se estuviera filmando una película, que se pueda utilizar posteriormente en una campaña electoral.
Yo no me mostraría tan feliz y satisfecho por el resultado de los acontecimientos. El centro de atención no es el barco, ya no lo es el puerto español en que desembarcaron sus pasajeros con destino a una cuarentena en sus respectivos países. Aquí el tema ya solo se llama hantavirus y atajarlo a nivel de un país o del mundo de la mejor manera posible. ¿Cuál es? Pues la unidad, señores, la unidad. Que ni la hay, ni se la espera.
Miguel del Río